África jamás vista

Pronto en el Centro de Arte y Cultura de la UJTL la exposición final de los estudiantes de Política Internacional Africana: El África Jamás Vista. Una colección de 1083 imágenes que los medios de comunicación nunca muestran. La otra cara del continente se revelará pronto, y solo en la Tadeo.

Segunda vuelta en Zimbabwe

Se viene una encrucijada política en Zimbabwe. Un dilema que acosa a la mayoría de las economías políticas del continente africano. La dualidad entre la cultura política tradicional africana y la cultura política heredada de la colonización europea.

La cultura política tradicional de organizaciones tribales africanas usualmente está orientada a legitimar el poder política a partir de los años y la experiencia de los líderes. Es decir los viejos sabios son y deben ser los que regenten el poder en las sociedades. Por otro lado la cultura política occidental europea y moderna supone que el poder debe ser regentado por una persona elegida popularmente. Esa es la democracia.

Para el caso de Zimbabwe en la actualidad la tradición (Africana) se enfrenta a la modernidad (Europea). La segunda vuelta en Zimbabwe representa una elección entre las dos opciones de organización política. Reelegir a Mugabe significa elegir la experiencia y la tradición africana; elegir la oposición significa optar por la democracia. Las dos, con todos los señalamiento a Mugabe, son válidas. Y las dos opciones resultarán estables. Los dos tipos de institucionalidad garantizan legitimidad en el país africano.

Política Interncional Africana

Política Internacional Africana: un pretexto para el aprendizaje de las Relaciones Internacionales.

Por Giancarlo Salazar C.

Este ensayo versa acerca de la pertinencia de la enseñanza de los asuntos políticos internacionales del continente africano. Pretende demostrar que África es el mejor laboratorio para el análisis académico de los problemas internacionales, siempre que dicho análisis internacional se oriente hacia una comprensión interdisciplinaria tripartita: Relaciones Internacionales, Historia Política, y Economía política. Así, este ensayo presenta un conjunto de elementos articulados desde la teoría de las Relaciones Internacionales, sustentados desde la experiencia histórica, y analizados desde la economía política. En ese sentido presentamos las cuatro teorías dominantes actuales del análisis internacional (Realismo, Institucionalismo, Teoría estructural e Interdependencia compleja) como eje articulador para demostrar que desde el análisis de los asuntos internacionales africanos es posible aprender la disciplina del Internacionalista.

Realismo:

La más clásica –pero que aún no entra en desuso- de las teorías de las relaciones internacionales es el Realismo. Básicamente esta corriente de pensamiento tiene al Estado como núcleo sustantivo de su análisis, acompañado de un principio maximizador de los intereses estatales y gubernamentales en las relaciones internacionales. En ese sentido los países del continente africano resultan reveladores de las condiciones históricas que el realismo reclama como evidencia de su pertinencia teórica. Ejemplo de ello es el difícil entramado de las relaciones interestatales de Uganda, Rwanda y la República Democrática del Congo, y la participación de los EE.UU en el proceso de descolonización. Permítaseme profundizar en el primer ejemplo, que como es sabido Uganda y Rwanda aliaron fuerzas en 1998 para perpetrar una invasión en contra del Congo.

La explicación de dicha intervención desde una perspectiva teórica realista está dada en la identificación de los intereses de los presidentes Musevini de Uganda y Kagame de Rwanda, en relación con la presencia de ciudadanos pertenecientes a la etnia Tutsi en los tres países. El hecho histórico que rodea la situación internacional es que el presidente Kabila de la República Democrática del Congo hostigó constantemente la población Tutsi refugiada en su país, despertando solidaridades políticas en las sociedades de Uganda y Rwanda, hecho que se convertiría en una presión política para Musevini y Kagame[1]. Así lo que tenemos en Relaciones Internacionales es que -siguiendo a David Sanders en su explicación del Realismo Tradicional – el comportamiento de los Estados en la política internacional se explica a partir de la comprensión de las presiones de sectores políticos relevantes que derivan posiciones internacionales[2], como en este caso la intervención militar en el Congo Belga de 1998.

Institucionalismo:

Otra teoría dominante en relaciones internacionales en el Institucionalismo. Importada de la economía política el institucionalismo usado en Relaciones Internacionales resulta provechoso para analizar los problemas que desbordan los límites del realismo. El realismo encuentra sus propios límites en revelarse estadocentrista, ignorando aspectos complementarios del sistema internacional contemporáneo como las organizaciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales y las empresas trasnacionales. La mirada institucional cubre el análisis de la nueva institucionalidad internacional, con un precepto básico de cooperación fundado en normas y reglas de juego que garantizan reciprocidad[3].

En la segunda mitad del siglo XX el mundo ha presenciado la construcción de una institucionalidad internacional sin precedentes: Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, entre otras de nivel mundial. A nivel continental la Organización para la Unión Africana, y la posterior Unión Africana, Banco Central Africano, Banco de Inversión Africano, entre otras. La teoría institucional destaca la importancia de las organizaciones multilaterales. África en ese sentido es quizá continente con el más alto nivel de presencia de dichas instituciones. Pero no solamente se trata de una cuestión de número. Desde este continente es posible explicar la trasformación, los límites de la institucionalidad y los cambios que ésta ha sufrido desde la segunda mitad del siglo XX. Ejemplo de ello es la mutación de los propósitos del Panafricanismo, reflejados en la re-institucionalización de la Organización para la Unidad Africana en Unión africana. Dicha re-institucionalización reveló tres problemas internacionales contemporáneos: el desarrollo sostenible; los límites de la acción militar multilateral; y la integración económica[4]. Todos ellos, aunque mundiales, se pueden estudiar en la política internacional africana.

Teoría estructural:

La teoría estructural en relaciones internacionales no es propia de la disciplina como lo es el realismo o el idealismo. Así como el institucionalismo la teoría estructural es también importada de la economía política. Sin embargo sus aplicaciones han sido dominantes en la explicación histórica de los asuntos internacionales. El precepto fundamental de la teoría estructural es la relación entre condiciones materiales de existencia y su incidencia en el pensamiento y comportamiento político. En el análisis internacional africano ésta teoría explica de manera precisa dos procesos históricos y un orden internacional específico: el imperialismo y la descolonización como procesos históricos, y la Guerra Fría como orden internacional dominante en la segunda mitad del siglo XX. Explicaré sucintamente lo referente a la descolonización del continente negro.

El problema de la descolonización africana planteó un gran problema de relaciones internacionales en la década de los años sesenta. La relación imperialista de Europa para con África -de profundas raíces históricas- reveló desde la mirada de la teoría estructural el origen y la formación del capital Europeo. La expolición de recursos naturales y la creación de la dependencia político-económica creada en el periodo colonial marcaron las relaciones y el destino mismo de las naciones africanas, como de las europeas. Así, desde la perspectiva estructuralista, se consolida una Europa rica y desarrollada y un África pobre y subdesarrollada.

Interdependencia compleja:

Robert Keohane ha insistido en una nueva compresión de las relaciones internacionales más acorde a las realidades actuales. La interdependencia compleja hace referencia a la realidad cambiante del mundo moderno. Toma como válido el realismo pero no se agota en él. Avanza hacia la identificación de nuevos fenómenos de la sociedad contemporánea y sus efectos en las relaciones internacionales. De esa manera sigue considerando el Estado pero cada vez con menos poder. Por otro lado reflexiona sobre el impacto de las comunicaciones y las nuevas tecnologías. Finalmente discurre sobre las consecuencias de los negocios de las multinacionales y los organismos multilaterales. En términos de los estudios africanos esta perspectiva enmarca la explicación de gran parte de los problemas internacionales contemporáneos del continente. Un ejemplo cabal de dicha situación y perspectiva fue el problema del Apartheid en Sudáfrica. En lo que sigue intentaré resumirlo.

Es probable que el hecho histórico más reconocido del continente africano a finales del siglo XX fuera el Apartheid en Sudáfrica. Para la disciplina que estudia las relaciones internacionales éste hecho significó el análisis de tres aspectos esenciales desde una perspectiva de interdependencia compleja: 1. Relaciones entre estados africanos; 2. Alianza política internacional con Estados Unidos en contra de la Unión Soviética; 3. Condiciones de economía interna trasnacional. El primer aspecto centrado en la relación entre estados –realismo- se tradujo en una realidad histórica de aislamiento continental y negación de relaciones diplomáticas de los países negroafricanos con Sudáfrica. El segundo aspecto reveló cómo el orden internacional bipolar de Guerra Fría sostuvo el régimen de Apartheid por conveniencia de política internacional. Finalmente el tercer aspecto demostró que uno de los elementos que más presionó la caída del régimen racista en Sudáfrica fue la dependencia de la economía nacional de los capitales internacionales. La huída de capitales trasnacionales desaceleró la economía interna obligando a los Afrikaners la negociación de la inclusión democrática.

Conclusión:

La propuesta de este ensayo esbozada desde el inicio es que África es el mejor laboratorio para el análisis académico de los problemas internacionales, siempre que dicho análisis internacional se oriente hacia una comprensión interdisciplinaria tripartita: Relaciones Internacionales, Historia Política, y Economía política. Hemos intentado demostrar que aunque muy lejano y distante en nuestras relaciones comerciales, y pocas relaciones diplomáticas (solo tres embajadas del Colombia en el continente), abordar la problemática resulta de gran valor para la formación profesional de los estudiantes del Programa de Relaciones Internacionales, dado los innumerables ejemplos y circunstancias históricas de los pueblos y las relaciones interestatales de los Estados africanos. Así, el continente y su historia constituyen el mejor pretexto para la comprensión de los problemas internacionales que se repiten por todo el planeta. África representa un modelo para el análisis comparado de las Relaciones Internacionales. En ese sentido también resulta pertinente para la comparación y comprensión de los problemas hispanoamericanos, y los que tienen relación con Colombia. Por eso resulta de crucial importancia estudiar Política Internacional Africana en el programa de Relaciones Internacionales en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
[1] John F. Clark. Explaining Uganda Intervention in Congo: Evidence and Interpretations. The Journal of Modern African Studies. Vol. 39, No. 2 (Jun, 2001).
[2] David Sanders. Relaciones Internacionales: neorrealismo y neoliberalismo. En: Nuevo Manual de Ciencia Política. Robert Goodin y otro. Editores. Oxford University Press. Madrid- España. 1996.
[3] Robert O. Keohane. Relaciones Internacionales: lo viejo y lo nuevo. En: Nuevo Manual de Ciencia Política. Robert Goodin y otro. Editores. Oxford University Press. Madrid- España. 1996
[4] Corinne A. A. Packer; Donald Rukare. The new African Union and its constitutive Act. The American Journal of International Law. Vol 96. No. 2 (April 2002).

Gabo y Relaciones Internacionales EE.UU y América del Sur

Relaciones EE.UU. – América del Sur y Centro
a través de la pluma de Gabriel García Márquez. Años 60-70.

Por Giancarlo Salazar C.

El siglo XX abre las relaciones internacionales entre América Latina y EE.UU. con la guerra hispano-norte americana. En esa coyuntura internacional se manifiestan claramente las intenciones imperiales de EE.UU. y el temor de sus vecinos del sur. Esta es la fecha de la cristalización de una larga historia de relaciones internacionales de corte asimétrico. Se trata claro de una cristalización de un proceso que venia desarrollándose durante todo el siglo XIX. De ello conocían lo lideres de la insurgencia Cubana, Gómez, Maceo y claro José Martí. Tenían claro su temor por una eventual ingerencia de los EE.UU. en su lucha por la liberación, y además estaban convencidos de que Cuba representaba para el expansionismo Norteamericano la entrada formal de este País al resto de América[1]. Cuba fungió como el puente para la expansión y la política de la doctrina Monroe en el Caribe y América del Sur.

El temor de los líderes de la independencia cubana no era infundado. En su momento la solidaridad de la sociedad norteamericana se identifico con la causa de un pueblo que luchaba solo por su independencia[2]. Incluso “el apoyo a la causa era expresado por hombres y mujeres de todas las clases sociales y en todas partes del país”[3]. Más aun la dirigencia estadounidense creía en la inexorabilidad de una Cuba Yankee. Pero no se trató exclusivamente de un asunto coyuntural. Desde el siglo XIX EE.UU. se mostró al mundo y a A. L. como un país fuertemente intervensionista. Es muy dudoso ese periodo de la Historia de EE.UU. que se reclama como ensimismado y aislacionista. Lo cierto es que “entre 1798 y 1895” EE.UU. realizó 103 intervenciones en los asuntos de otros países[4]. En A.L. las intervenciones fueron numerosas: Argentina 1852-53[5]; 1853, Nicaragua[6]; 1854, Nicaragua[7]; Uruguay 1855[8]; Nicaragua 1894[9]. Lo cierto es que tras toda esta cantidad de intervenciones se esconde el destino manifiesto y la doctrina Monroe. Algunos, como A. Mahan, aseguraron durante el siglo XIX que “Los países con mayores ejércitos heredarían la tierra”[10], y en general enfatizaba en la expansión marítima “y el fortalecimiento de una flota naval como requisitos para obtener el dominio, el liderazgo y la hegemonía en la región”[11]. Y así quedo marcada la política exterior norteamericana en su más profunda esencia.

Fue la época del odioso “América para los americanos” de Roosvelt. La entrada en el siglo XX marcó las relaciones con la potencia en términos de “profundo desprecio por la ley y el derecho internacional”[12]. Inmediatamente después a la política del gran garrote, llegó Taft, con la diplomacia del dólar, un poco tratando de armonizar con dinero las relaciones antes mal tratadas. Esta política acarreo grandes deudas para la región. Después las relaciones se adelantaron bajo el esquema de la “diplomacia moral” del presidente Woodrow Wilson. Con todo y esos cambios las intervenciones no cesaron. El siglo XX latinoamericano seguiría sufriendo el ejercicio de la hegemonía norteamericana. “Nicaragua fue invadida entre 1912 y 1925 y nuevamente en 1926”[13], invasión prolongada hasta 1933. Haití, República Dominicana, Panamá, México, Honduras presenciaron la prepotencia de EE.UU, en ese periodo.

El asunto, en general, era defender el hemisferio americano de intervenciones europeas, pero reservarse para sí el derecho a intervenir. Lo que se demuestra en esa lógica es que la geopolítica comienza a cambiar desde principios de siglo. Inglaterra se encuentra en decadencia, y EE.UU. entra a reemplazarla en el sistema internacional y reclamaba para sí el continente. Sin embargo no entra solo. Desde 1917 Europa oriental ha entrado en una etapa de desarrollismo industrial que le dará capacidad y liderazgo para competir por la hegemonía mundial con EE.UU. Desde allí se planteará la política de la contención norteamericana, involucrando directamente a A. L. y afectándola de forma sensible, con más y peores intervenciones.

Hasta 1946 la política exterior idealista de los EE.UU. definió unas relaciones de persuasión que el nuevo esquema señalaría como inoficiosa. George Kennan en febrero de 1946 envió se famoso “telegrama largo”. Allí el diplomático norteamericano expresaba su opinión. “Para él, se trataba simplemente de que la URSS estaba jugando a otra cosa, por consiguiente las recetas universales eran inútiles”[14]. Posteriormente escribiría el artículo de “Mr. X”, para dar así comienzo a la política de la contención en el periodo de guerra fría.

Por otra parte se presenta la contraparte de las relaciones que aquí analizo. A.L. no es un cuerpo pasivo inerte en la integración regional. Si bien el movimiento integracionista ha sido promovido por EE.UU. y conducido bajo los intereses de la potencia, es importante reconocer que el panamericanismo resultó ser un ejercicio interesante para los países latinoamericanos. Lo que ha sucedido es que ha existido asimetría, no en términos exclusivos de las relaciones, sino también en términos de poder económico que es la fuerza que define la importancia de los estados en el sistema del siglo XX. Ahí existe un desajuste sustancial que no permite competir o al menos alternar al hegemón. Como tal A.L. ha optado por otras vías de integración en el siglo XX. Los fundamentos tratan de ser culturales por encima de los económicos. Sin embargo esto no ha dado los resultados esperados. Estos fundamentos son: mutuo conocimiento, historia, identidad, cooperación, panamericanismo y seguridad y defensa[15]. Nada de esto sirvió en el siglo XX como agente cristalizador de cierta unidad latinoamericana que diera oportunidad a una política exterior coherente frente a las ambiciones imperiales de EE.UU.
Desde esta perspectiva y en medio de la coyuntura de guerra fría, el premio Nóbel colombiano escribe durante cuatro años textos de análisis internacional regional. En estas notas de prensa, Gabo esboza y define los problemas de la política de la contención en relación con Latinoamérica. Este trabajo presentará un análisis del periodo más crítico de guerra fría desde la lectura del Nóbel colombiano.

El análisis del premio Nóbel colombiano describe una situación de desgracia compartida por toda América, pero sobre todo por el centro-caribe. Sus escritos reflejan su visión macondiana de una historia novelesca e irónica martirizada por los Estados Unidos. Este país es retratado ene l discurso literario de Garcia Marquez como el agente más dinamizador de los conflictos, es decir atizador de viejos conflictos internos de las republicas centroamericanas. Es el caso específico del Salvador, Nicaragua y Cuba principalmente. Estos tres países encarnan en las letras de García Márquez la problemática política de contención, el cierre de la democracia, la prepotencia de EE.UU., y su ineptitud en las intervenciones que realizó en la década de los setenta y principios de los ochenta.

En principio la lectura que hace el Nóbel acerca de estos países centroamericanos es que se trata como en el caso del Salvador de una población dominada por una minoría hegemónica cerrada, la cual esta dividida entre dos bandos, aunque se crea que son tres, una aristocracia feudal que corresponde al 10% de la población, y el resto del pueblo mestizo e indígena que hacen el 90% de la población salvadoreña[16]. Esta relación remite la noción patrimonialista del estado, donde una minoría blanca considera como suya las instituciones y el poder político en general. Y en donde además el poder es aplastante y violador de los derechos humanos. García Márquez recuerda que el conflicto Salvadoreño hunde sus raíces en una vieja masacre de una insurrección campesina en 1932, justo por la época de la masacre de las bananeras en Colombia, en la cual es sabido que el Nóbel ha inflado las cifras de las lamentables bajas. Para el caso del Salvador señala que el general, dictador de ese país entre 1931 y 1944, Maximiliano Hernández Martínez enfrentó a tiros la manifestación con un saldo lamentable de 31.000 bajas civiles[17].

Las alusiones al realismo mágico de esa realidad novelesca latinoamericana que el Nóbel percibe, se demuestra en el caso del Salvador y el dictador ya mencionado. Relata que el dictador: “Había inventado un péndulo mágico que suspendía sobre los alimentos para averiguar, según su inclinación, si estaban envenenados”[18], al mejor estilo de los dramas romanos de la antigüedad. Sin embargo el pintoresco retrato del señor, hecho por García Márquez, va más allá cuando “en una ocasión trató de conjurar una epidemia de escarlatina cubriendo con papel rojo el alumbrado público del país”[19] .

Esta aristocracia feudal, como la califica el Nóbel, cuenta con el apoyo de los Estados Unidos que ha armado muy bien el país. “cuentan con bandas de asesinos a sueldo que hacen el trabajo socio que ellos no se atreven a hacer para que no se les vea la cara verdadera”, refiriéndose a las fuerzas armadas de ese país, que estaban al servicio del expresidente Napoleón Duarte, de origen demócrata cristiano. Esta controversia es comparada con la situación de Venezuela y el presidente Luis Herrera Campins, en donde el cierre de la democracia se hace para contrarrestar la influencia cubana[20]. Esto esta dado en el marco de la política de la contención, donde el enemigo es interno y las fuerzas armadas juegan un papel activo en la formulación de políticas llamadas de seguridad nacional. Así mismo se entiende en este caso el temor por un efecto dominó desde Cuba como primera ficha en caer en manos Soviéticas.

Esta metáfora del efecto domino es la paradoja más relevante que trajo consigo la polarización del mundo, con los bloques comunista y capitalista. Se trata de la incertidumbre que invadió las naciones caribeñas después de sus luchas de liberación. Al igual que Cuba, Nicaragua no se alineó con el bloque comunista desde un principio. Fue empujado a colaborar con los soviéticos dada la intransigencia de los Estados Unidos[21], según Gabo. El incidente que relata el Nóbel es comparado por el con la intervención en el caso Chileno de Salvador Allende en donde las maniobras secretas del gobierno norteamericano propiciaron el derrocamiento del presidente de izquierda. En el caso de Nicaragua no fue tal. Los nicaragüenses no se había declarado comunistas, simplemente, según Gabo, intentaron conseguir unas armas que en principio Estados Unidos les negó, y por tanto se vieron obligados a recurrir a la generosidad y disposición soviética[22]. Incluso el gobierno Nicaragüense monto farsas propias de la persecución de comunistas de la política de seguridad nacional que se adelantaba en otros países latinoamericanos, para que Estados Unidos los identificara como aliados en su lucha global. Sin embargo Estados Unidos no les creyó el cuento. Con todo, los nicaragüenses declararon abiertamente que no deseaban hacer una nueva Cuba, sino que querían construir una nueva Nicaragua[23].

En el caso nicaragüense se nota la confusión del periodo y la alta dependencia del poder central económico. Por una parte América Latina algunos gobiernos hicieron montajes para justificar la persecución a los comunistas, pero por otra hubo, como en el caso nicaragüense, montajes para hacer creer que se estaba cumpliendo con la política de la contención para frenar el avance soviético. Como ya dije Estados Unidos no les creyó. Peor aun, los sancionó fuertemente, les bloqueó un crédito por setenta millones de dólares[24]. Empujando al país centroamericano a una búsqueda desaforada por recursos en otro lados de la esfera. Quizá esto pueda entenderse también como la escalera de emergencia de un sistema mal diseñado. ES importante considerar que tras la perversa guerra fría y sus efectos en el desarrollo político latinoamericano, lo que se erigió fue una segunda opción en medio de unas relaciones imperialistas, en donde Estados Unidos consideró a América Latina como su patio trasero.

Estos hechos históricos, incidentes desafortunados, están definidos como ya se estableció por las políticas de generó la guerra fría. Sin embargo es menester advertir que hay mucho de improvisación y paranoia de Estados Unidos frente a la situación política latinoamericana en la década de los años setenta. Organismos como la CIA, el pentágono y otras instituciones de seguridad ayudaron a la sobredimensionar la problemática. Es el caso temprano de los misiles soviéticos en Cuba que generó una de las crisis más peligrosas en el periodo de guerra fría en el año 62. En un caso ordinario de aplicación de la inteligencia militar norteamericana en donde se quiso demostrar que Nicaragua era el corredor de armas hacia Salvador el Gobierno De Ronald Reagan apeló a esa llamada inteligencia militar.

Tratando de probar esa suposición “el gobierno del presidente Reagan hizo desde aviones y satélites espías un mapa fotográfico completo de la superficie de Nicaragua”[25]. El experto para adelantar este caso fue el mismo que determinó la supuesta existencia de los misiles en el 62, John Hughes, para de esta forma, escribe Gabo “una vez más la historia se repitió en comedia”[26]. Hughes, escribe irónicamente Gabo, “logró demostrar, con toda honestidad, que en Nicaragua se están construyendo varios aeropuertos estratégicos con técnicas que parecen de ingeniería soviética, que hay algunos tanques y cañones antiaéreos de fabricación soviética”[27] y que además se estaban construyendo en el aeropuerto internacional de Managua unos hangares. De donde infirió el perspicaz funcionario que esos hangares serían utilizados para albergar una futura entrega de aviones Mig 21 soviéticos a los sandinistas.

De esta forma es como se puede hacer una caracterización más específica de las relaciones del hemisferio occidental en el periodo de la guerra fría. No solamente se trata de políticas frías y calculadas por expertos analistas. El asunto trascendió la esfera de lo racional para ubicar la fuente de las acciones de la guerra fría en un marco patético de paranoia y suposiciones casi esquizofrénicas que devastaron la región del caribe americano. Sin embargo los trucos no fueron solamente de parte de Estados Unidos. El caso de Nicaragua expuesto Gabriel García Márquez así lo demuestra.

Bibliografía:

Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Universidad Externado de Colombia. Bogota. 2003

Foner S. Phillip. La Guerra hispano-cubana-americana y el nacimiento del imperialismo norteamericano. 1895-1902. Akal editor. Madrid. 1975.

Taylor, Meter, Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994

Zinn, Howard. La otra historia de los EE.UU. Hondabirria, Argitaletxe HIRU, SL, 1999

García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Ed. Norma. Bogotá. 1995

Castedo Leopoldo. Fundamentos culturales de la integración latinoamericana. Encuentros.

[1] Foner S. Phillip. La Guerra hispano-cubana-americana y el nacimiento del imperialismo norteamericano. 1895-1902. Akal editor. Madrid. 1975. Pag. 223.
[2] Foner S. Phillip. La Guerra hispano -americana. Pag 222.
[3] Foner S. Phillip. La Guerra hispano -americana. Pag. 223.
[4] Zinn, Howard. La otra historia de los EE.UU. Hondabirria, Argitaletxe HIRU, SL, 1999. Pag 264.
[5] Desembarcan Marines en BB.AA. y se les mantiene allí, para proteger intereses durante una revolución.
[6] Para proteger vidas de ciudadanos norteamericanos, durante unos disturbios políticos.
[7] Destruyeron Greytown por vengar una ofensa al ministro norteamericana allí.
[8] Fuerzas navales protegen intereses en Montevideo durante un intento de revolución.
[9] Para proteger más intereses norteamericanos por una revolución.
[10] Zinn, Howard. LA otra historia de los Estados Unidos. Pag 265.
[11] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Universidad Externado de Colombia. Bogota. 2003 Pag 130.
[12] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Pag 130.
[13] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Pag 131.
[14] Taylor, Peter Geografía Política: econopmía mundo, estado-nacion y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994 Pag 86.
[15] Castedo Leopoldo. Fundamentos culturales de la integración latinoamericana. Pag 5.
[16] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Ed. Norma. Bogotá. 1995. pag 63.
[17] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador. Pag 64.
[18] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 64.
[19] García Marquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 64.
[20] García Marquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 65.
[21] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas. Pag 232.
[22] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 233.234.
[23] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 234.
[24] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 234.
[25] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones pag 303.
[26] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones Pag 303.
[27] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones. Pag 303.

El No a la Europeidad

En no a la Europeidad.
Por Giancarlo Salazar C.

Los cientistas sociales y políticos europeos cuentan con una larga producción científica sobre la historia y actualidad de los problemas americanos y afroasiáticos. Esto les ha servido para la construcción de los principales pilares de su identidad nacional y supranacional, que ha sido cimentada en oposición a los demás pueblos del planeta. Por ello se la pasan hablando de los demás y objetivando sus realidades. Construyen sujetos y narraciones que nosotros les creemos. Pues bien, en esta coyuntura, cuando la situación les es adversa, los científicos sociales y políticos del tercer mundo aprovechamos para objetivarlos y teorizar sobre sus problemas. Todo con la misma licencia que tienen ellos para teorizar sobre los nuestros.

El tema para que estén en el banquillo es el no en el referendo de adopción de la constitución europea en Francia. A los europeos, en su conjunto, no les sorprende la posición de Francia. En realidad, el antecedente citado, por todos los medios, del rechazo danés al tratado de Maastrich estuvo seguido por una profunda polarización entre el si y el no para la adopción del mismo, en el país galo. En 1992 la votación por el Tratado de la Unión Europea en Francia fue apretada, paso con el 51.49% de los votos[1]. Así que la preocupación por la posición francesa no es nueva.

Cabe decir que una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando. El consejo de ministros, director de la política de integración europea, centró su atención en lo que se consideró era el aspecto más vulnerable de la integración: los pobres de Europa. Por ello la nivelación económica efectuada por medio de acciones y fondos de cooperación fue el primer y principal paso de la estrategia para la integración política.

La adopción del euro significó un paso gigantesco en el proceso de integración en los noventa. Sin embargo lo que marcó la adopción del Sistema Monetario Europeo fue el triunfo de los economistas y capitalistas sobre los políticos. Recordemos que los €uros son los mismos en el sello pero diferentes en la cara. La economía se unió, la política no. El €uro significó un avance en la integración económica y un estancamiento del proceso de integración política.

Es evidente que la integración política esta fallando. Los liderazgos integracionistas europeos son fundamentalmente dos. Uno político y otro económico. La nación líder en la integración económica es Alemania. Los alemanes pueden dar un parte de satisfacción pues hasta el momento sus esfuerzos no presentan los reveses de la integración política. La nación líder en la integración política es Francia, nación que a estas alturas no puede dar el mismo parte de victoria. ¿Cual es la razón fundamental para que se presente este fenómeno? Podríamos aventurar una respuesta desde la cultura política y el imaginario colectivo de la historia de los europeos.

Capitalismo:

La integración económica europea se funda en el capital. En ello no hay grandes escollos, pues Europa se considera a ella misma la cuna del sistema capitalista. Incluso los periodos o tendencias socialistas surgen de las mismas contradicciones del capitalismo. El capitalismo es un elemento generalizado en la cultura de la región desde el inicio de la era moderna y el desarrollo político de la clase burguesa. Puede decirse que es un común denominador. Las diferencias que presenta el sistema en las desigualdades sociales han sido corregidas con reformas de ajuste estructural en el gasto, e importantes esfuerzos de capital y solidaridad económica. La tarea que se pensó era la más difícil parece estar superada hasta el momento.

La cultura política:

La unión en el plano político se ha trabajado desde la perspectiva histórica del ancestro común: Grecia, Roma, la edad media, el Renacimiento y la Modernidad, y sus correspondientes instituciones. Se dicen a ellos mismos que la matriz de su cultura es la misma. Algo que es parcialmente falso, pero que les reconforta el ego. Sin embargo, para ser más específicos, en materia de cultura política la construcción de su ideario liberal burgués parte del periodo de la modernidad, y finca sus coincidencias regionales en la construcción de un Estado nacional liberal, y recientemente demócrata. Las prerrogativas en la construcción del nacionalismo moderno continúan vigentes. Esto es el pilar del escollo que hoy día sortea el proyecto de unión europea.

En el ideario europeo de constitución de un Estado se encuentra la noción de ciudadanía. La exposición de los conceptos-argumentos de la ciudadanía europea no ha sido bien entendida por las diversas nacionalidades, o más bien, mal expuesta por los franceses, líderes del proceso político. Eso de tener doble ciudadanía cuando toda la vida se ha tenido solamente una, y entendida ésta dentro de ciertas fronteras definidas, complica la comprensión y aprehensión de un ejercicio de ciudadanía en el cual existen pocos beneficios democráticos, pero sobre todo, nadie sabe donde empieza y mucho menos donde termina.

La definición de límites políticos en la constitución de estados modernos europeos fue determinante para que los pueblos vistieran la camiseta o izaran la bandera de un ente territorial. Esto no pasa en la constitución de una nación supranacional europea. Puede ser que el pueblo europeo continúe siendo muy moderno, mientras que sus dirigentes parece vivieran en la posmodernidad, donde las prerrogativas para la constitución de los Estados parecen haber cambiado.

El problema básico es que están “tratando de reemplazar un prejuicio político que durante siglos ha influido en el ánimo de los europeos y que ha hecho del mapa de Europa lo que es hoy –el prejuicio nacional – por una actitud mejor, una actitud europea”[2].

Es cierto que el problema básico es el citado. Sin embargo la estrategia para afrontarlo no fue la mejor. Afirmar que una actitud es mejor que la histórica y tradicional es un error craso en la inducción del concepto de doble ciudadanía, porque induce simultáneamente la disyuntiva y la elección de la nacionalidad. Ello supone una eventual renuncia a la nacionalidad moderna e histórica de cientos de años. Es como obligar una persona a negar la su infancia.

El asunto empeora sí se tiene en cuenta que, en el proceso de construcción de autodeterminación de los estados-nación europeos, subsiste el principio liberal de que la autonomía de los estados soberanos “podía ser una aspiración no solo de algunas naciones susceptibles de demostrar una viabilidad económica, política y cultural, sino de todos los grupos que afirmaran ser una <>”[3], y así mismo que el pilar de la nacionalidad residía en la “tendencia a definir la nación en términos étnicos, y especialmente, lingüísticos”[4].

Los idiomas, que sirvieron para cohesionar proyectos nacionales a finales del siglo XIX se erigen hoy como una condición sin la cual no es posible -para algunos- hablar de integración. La lengua hizo la diferencia que construyó las identidades nacionales al interior de la región. Por ello Franco obligó el castellano en España. De esta forma, sí para la cultura europea este elemento es constitutivo de proyectos de nación, el camino de integración federal europeo esta condenado a su muerte.

Aunque ese tipo de continuidades persistan es cierto que los tiempos han cambiado. Sobre todo desde la segunda guerra mundial. El nacionalismo nazi los avergüenza profundamente. Los europeos saben más que nadie que el nacionalismo alimentó el genocidio judío. En este sentido la ciudadanía europea se presenta como la oportunidad de alejarse del tipo de nacionalismo radical extremista. Entonces no todo está perdido.

Lo que podemos ver con mucha esperanza es que la comunidad europea es una cuestión política. De ahí la falla de su integración. “La comunidad europea no es productora ni comerciante, no es agente de fletes ni de seguros, como tampoco es una cooperativa ni un sindicato”[5]. Es esperanzador pensar que no necesariamente la vanguardia de la integración de los pueblos se encuentra en la economía ni en el estilo de vida capitalista.

Nuevamente los europeos dan una lección al mundo. El mensaje cifrado en el rechazo es que otro tipo de integración es posible.

[1] Rosario Besne Mañero y otros. La Unión Europea. Historia instituciones y sistema jurídico. Ed. Universidad de Deusto. Bilbao. 1998
[2] Walter Hallstein. La unificación de Europa. BID. INTAL. Buenos Aires. 1966. Pag 89.
[3] Hobsbawm. Eric, La era del imperio 1875-1914, Barcelona, Labor Universitaria, 1984, p. 142.
[4] Hobsbawm. Eric, La era del imperio 1875-1914, p. 145.
[5] Walter Hallstein. La Unificación Europea. pag 89.

La super potencia solidaria

La superpotencia solidaria

Por Giancarlo Salazar C.
Octubre 13 de 2005.

En países grandes receptores de asistencia militar como Colombia la pregunta de por qué los Estados Unidos se inmiscuyen en problemas internos de las naciones, y en otros internacionales como el conflicto de oriente medio, es una pregunta frecuente. Y no solamente Israel o Palestina o Iran se preguntan ello. Quines piensan los problemas de la globalización en la actualidad reflexionan sobre el orden internacional y tratan de dar explicaciones a esas preguntas. Mi respuesta, además de considerar el poder norteamericano, se inclina por la memoria y la interpretación histórica que los norteamericanos tienen de la Segunda Guerra Mundial. La idea de ser el súper héroe mundial viene del trauma histórico más grande de la humanidad. Desde ese momento el mundo cambió y Estados Unidos cambió con el mundo para nunca olvidar, y marcar en su política internacional la idea sustancial de ayuda y cooperación internacional.

Memoria activa y colectiva:

Los Estados Unidos han tenido una forma particular de asumir su historia. Y la historiografía norteamericana así lo refleja. Me refiero a la capacidad o defecto que tiene la sociedad norteamericana de contar su historia y asumirla –especialmente asumirla- a partir de hechos específicos y concretos, que casi suenan a cliché. A diferencia de otras naciones como la colombiana que cuenta su historia por procesos históricos, la sociedad estadounidense centra su narración en al menos once hechos históricos. Esa especificidad les ha permitido construir una memoria histórica más digestible para el ciudadano, que constantemente se está rumiando en círculos políticos. Sin procesos históricos complejos la memoria colectiva actúa de forma eficaz a todo momento, pues existen referentes precisos con causas y efectos concretos, explicados como coyunturas que marcaron cambios de rumbo social, político y económico. Algunos de ellos fáciles de exponer en este ensayo. Con solo nombrarlos el lector no norteamericano identificará ésta propuesta de memoria colectiva: Guerra de independencia; guerra de secesión; Gran guerra; Crack de Wall Street; Segunda guerra mundial; J.F. Kennedy; Martin Luther King; Nixon Watergate; Vietnam; Crisis del petróleo- guerra golfo- problema oriente medio; Septiembre 11; Katrina. Automáticamente, tanto el lector no norteamericano como el ciudadano estadounidense, colige al ver estos hechos procesos de cambio histórico, y reconoce la trascendencia de dichos hechos.

La referencia y el mensaje moral de cada hecho particular es entendida simplemente. La guerra de independencia refiere su historia patria y la aventura iniciática del nuevo mundo libre; la guerra de secesión recuerda el valor y la obligación de mantenerse en unidad continental; el Crack de Wall Street fijó la función de vigilancia –y en un periodo intervención- del estado sobre la economía; Martin Luther King selló el debate sobre una sociedad más igualitaria; Vietnam sirve aun de catalizador y referente para las intervenciones militares; Septiembre once define su actual situación interna y su política exterior. Sin complicar el argumento solo cabe señalar que todos estos hechos han tenido repercusión internacional. O dicho de otra forma, la situación interna norteamericana se ha visto afectada, para bien o para mal, con las circunstancias mundiales y viceversa. No por nada se habla del siglo XX como el siglo americano.

Los dos elementos señalados, la estrategia de memoria colectiva y las repercusiones internacionales, se aplican al hecho histórico más traumático para la humanidad, y que en particular en Estados Unidos significó cambios importantes: la Segunda Guerra Mundial. Desde luego la Segunda Guerra Mundial no es un hecho singular, responde a un entramado de circunstancias que la definen como resultado de un proceso histórico, al igual que todos los anteriores.

La cuestión que nos ocupa es el cambio fundamental que la SGM imprimió a los Estados Unidos. Para despejar esa duda podría hacerse una lectura de interpretación histórica sobre sus causas. Sin embargo ese punto de vista no permite visibilizar el proceso de transición que le subyace al problema. Quizá sea más conveniente revisar sus efectos. Esa perspectiva permite esclarecer cambios efectivos en la sociedad norteamericana y sus gobiernos, pero particularmente en su política exterior.

En realidad la Segunda Guerra Mundial es un hecho particular que es referenciado por toda la humanidad. Sin embargo una explicación histórica desde sus efectos políticos y económicos la vería como una circunstancia catalizadora y precipitadora de procesos históricos en marcha desde breve tiempo atrás. Específicamente tres procesos de cambio: cambio científico, cambio económico, cambio político. Sobre esos tres cambios justamente se construyó y se fortaleció el imperio americano. En ese fortalecimiento es posible identificar un cambio de conciencia en la política exterior. Particularmente en la asistencia y ayuda humanitaria que los Estados Unidos prestaron a partir de la Segunda Guerra Mundial al mundo. La ayuda a la reconstrucción de Europa en un principio y la construcción de la idea de asistencia multilateral posteriormente, la Alianza para el Progreso, entre otros, condensa los procesos de cambio tripartito señalados arriba. La idea de USAID es una construcción histórica que contiene transformaciones de orden político, económico y científico que se desprenden de la Segunda Guerra Mundial. Ya veremos porqué.

Los procesos de cambio económico, político internacional y científicos están mediados por la Segunda Guerra Mundial. En lo económico y lo político la Segunda G.M. lega a EE.UU. y a Rusia su hegemonía política y económica, pues Europa y Japón quedan diezmados; y lo científico sufre transformaciones vitales a partir de su arrepentimiento a la contribución del desarrollo de la bomba atómica. Los tres juntos cambiarán definitivamente la posición de Estados Unidos en el mundo.

Lo político:

Estados Unidos entró al periodo de segunda posguerra a dominar, de forma compartida con la Unión Soviética, la política internacional. El orden internacional quedó diseñado así por que la SGM reduce ostensiblemente el poder político y la capacidad económica de Europa, dejando solo dos actores industrializados en escena. Sin embargo la Guerra solamente precipitó un proceso de reacomodamiento del “periodo de dominación”.

Decimos que la SGM precipitó un orden bipolar en el cual EE.UU. tuvo un papel co-protagónico. Pero solo lo precipitó, pues el asunto venía de atrás. El declive de Inglaterra como potencia hegemónica es entendido dentro de un proceso de ascenso y caída de grandes naciones. Hobsbawm defiende la tesis de la crisis de Inglaterra desde 1873, y agrega a este panorama el ascenso de naciones como EE.UU, Alemania y Rusia que avanzan fuertemente en su desarrollo[1] dada la evolución de la revolución industrial. No se trata de que Inglaterra descienda sino que los demás ascienden frenéticamente, haciéndose plural y multipolar la geopolítica del momento. Esa multipolaridad vivida por el ascenso de las economías industrializadas tardíamente la transformará la SGM en bipolaridad, en Guerra Fría.

Harry Truman Según Modelski en los ciclos largos de la política global se inscriben cinco grandes periodos, comenzando en el siglo XV con Portugal, XVI los Países Bajos, XVII y XVIII-XIX Gran Bretaña y XX EE.UU. El conjunto Alemania, Japón, Italia, Estados Unidos y Unión Soviética se encontraron detrás del desarrollo industrial ingles hasta el periodo que precede la SGM. El estancamiento industrial de Inglaterra habría dejado un espacio de dominación internacional que alguien debía llenar. Detrás de ese espacio estaban las naciones mencionadas. Posterior al desastre bélico las ilusiones de Alemania, Japón e Italia se desvanecen, pues quedan arruinadas. Estados Unidos y la Unión Soviética emergen en solitario.

Desde ésta perspectiva la SGM legó la lógica internacional de Guerra Fría, y ésta a su vez obligó a Estados Unidos a comprender el mundo como un lugar donde existen tres tipos de naciones: las comunistas, las capitalistas y las que están por conquistar. A partir de ese razonamiento se diseño la política de Contención. Hasta 1946 la política exterior idealista de los EE.UU. definió unas relaciones de persuasión que el nuevo esquema señaló como inoficiosa. George Kennan en febrero de 1946 envió su famoso “telegrama largo”. Allí el diplomático norteamericano expresaba su opinión. “Para él, se trataba simplemente de que la URSS estaba jugando a otra cosa, por consiguiente las recetas universales eran inútiles”[2]. Posteriormente escribiría el artículo de “Mr. X”, para dar así comienzo a la política de la contención en el periodo de Guerra Fría.

Con toda la tensión militar que supuso la Guerra Fría, no dejaron de ser importantes las naciones que debían ser incluidas dentro del modelo. La política de Contención norteamericana no solamente se basó en estrategias militares y planes Cóndor. También existió un plan de ayuda y asistencia técnica para conquistar el apoyo y la adherencia a la potencia. Lo mismo hizo la Unión Soviética. El reto que significó la Guerra Fría se tradujo en el diseño de múltiples estrategias de ayuda al desarrollo a los países del entonces llamado Tercer Mundo.

De ese modo la SGM condujo a Estados Unidos a la disputa por apoyos internacionales por cuenta del orden bipolar establecido. Sin embargo hubo un precedente más poderoso que la Guerra Fría para que Estados Unidos prestara asistencia técnica y cooperara internacionalmente al desarrollo. Solo puede haber algo más poderoso que la política en Estados Unidos, y eso es la economía. El problema de la estabilidad internacional pasaba por la estabilidad económica, y además la estabilidad económica de su gran socio en el capitalismo: Europa.

Lo económico:

W. Rostow. La nación norteamericana estuvo hasta la SGM concentrada en resolver sus problemas internos. Especialmente el económico que desde el año 1929 se encontraba sensible, pues se les había quebrado la economía. Una de las lecturas predominantes de dicha crisis se centró en el argumento que afirma que la producción estadounidense se elevó tanto que no existían mercados suficientes para colocar la sobreoferta. Con el antecedente del Crack del 29 y con la destrucción por la Guerra de Europa, Estados Unidos se quedaba sin mercados y por consiguiente quedaba expuesto a una nueva crisis parecida a la del 29. El socio norteamericano había caído y fue menester ayudar a su recuperación. Aunque existan antecedentes de cooperación internacional, sobre todo a partir de la colaboración
de ONG´s, ese es el origen y el primer registro de ayuda estadounidense sistemática a economías externas: Plan Marshall y junto a la ONU la UNRRA (Administración de Auxilio y Rehabilitación de las Naciones Unidas).

La SGM planteó a Estados Unidos el reto de la reconstrucción europea. La respuesta singular fue el Plan Marshall. Sin embargo esa misma iniciativa se evidencia conjuntamente en Naciones Unidas, en el Convenio Sobre la administración de las Naciones Unidas para el Socorro y la Rehabilitación, suscrito el 9 de diciembre de 1943:

“Decididos a que, inmediatamente después de la liberación de un territorio por las fuerzas armadas de las Naciones Unidas, o como consecuencia de la retirada del enemigo, los habitantes del mismo reciba ayuda y socorro en sus sufrimientos, víveres, ropa y albergue, ayuda en la prevención de epidemias y en la recuperación de la salud del pueblo, y ha que se hagan los arreglos y preparativos necesarios para que prisioneros y exiliados regresen a sus hogares y para ayudar a que se reanude la producción agrícola e industrial que se necesita con urgencia y se restauren los servicios esenciales”[3].

Paralelamente la ayuda no se planteó exclusiva para Europa. El presidente de los Estados Unidos Harry Truman el 20 de enero de 1949, propuso en Naciones Unidas “un programa nuevo y audaz para proporcionar los beneficios de nuestros adelantos científicos e industriales a las regiones insuficientemente desarrolladas, para su progreso y mejoramiento”, y añadió: “creo que debemos proporcionar a los pueblos pacíficos los beneficios de nuestros conocimientos técnicos para ayudarles a realizar sus aspiraciones de vida mejor. En colaboración con otras naciones, debemos estimular las inversiones de capital en zonas que necesitan desarrollo” [4]. Arnold Toynbee, el primer historiador del fenómeno de asistencia técnica y cooperación internacional señalaba que “el mayor triunfo del siglo XX no consiste en los admirables adelantos científicos, sino en haber aceptado, por primera vez en la historia, la necesidad de compartir los conocimientos humanos para el bien común”[5]. Ese mayor triunfo que reseña Toynbee es la propuesta de Harry Truman de hacer de Estados Unidos una nación solidaria.

En medio del hecho de la reconstrucción por la Guerra y todo el movimiento en favor de la ayuda internacional se encuentra el desarrollo de la economía del desarrollo. Arturo Escobar hizo una descripción de la consolidación del pensamiento desarrollista indicando que fue después de la segunda posguerra cuando “La Depresión y la Segunda Guerra mundial habían puesto de relieve las cuestiones del pleno empleo y el crecimiento”[6]. Para avanzar ante esos problemas las recomendaciones del desarrollo en los cincuenta fueron: 1. Acumulación de capital, 2. Industrialización deliberada, 3. Planeación del desarrollo, 4.Ayuda externa”[7]. Estas ideas fueron desarrolladas fundamentalmente a partir de la reestructuración económica europea y la Depresión de los años treinta. Aunque existan algunos antecedentes del pensamiento económico desarrollista europeos (Schumpeter desde 1934), esa concepción de la economía tiene lugar en universidades norteamericanas. Y su aplicación posterior en los años cincuenta y sesenta en los gobierno estadounidenses., por ejemplo Rostov como asesor de Kennedy. Des de allí se desprenden instituciones de ayuda internacional como La Alianza Para el Progreso y USAID.

Ahora bien, la SGM propició un clima favorable para que las ciencias económicas y particularmente los economistas norteamericanos repensaran sus estrategias para la creación de capital. Sin embargo no fueron solo los cientistas económicos los que reflexionaron con la guerra. Albert Einstein maldijo su participación en la construcción de la bomba atómica. Y no solamente él se vio afectado por la crisis de la SGM. Los exiliados científicos europeos hacia Estados Unidos adelantaron en las universidades estadounidenses reflexiones sobre el particular.

Lo científico:

Tanto Arnold Toynbee como Harry Truman fueron protagonistas de la posguerra. Juntos promovieron la necesidad de que Estados Unidos se convirtiera en una Superpotencia Solidaria. Como resultado en 1957 Estados Unidos era de lejos el principal contribuyente internacional con 15.500.000 de dólares, frente al Reino Unido que aportaba 2.240.000 de dólares, Francia con 1.450.357 de dólares y la Unión Soviética con 1.000.000 de dólares[8]. Con todo y esa suma, la ayuda exterior norteamericana no se limitó al dinero. Estados Unidos a través de Truman, en su discurso del 20 de enero de 1949, exhortó a las Naciones Unidas a transferir sus conocimientos y tecnología. Para ello la recién creada Naciones Unidas invitó a los científicos a participar en el esbozo de un plan ampliado de asistencia técnica para el desarrollo. Muchos científicos fueron reunidos en Lake Success Nueva York. Desde ese momento la ciencia participa formalmente en los procesos de cambio inducidos por la solidaridad de Estados Unidos.

Con todo, la política de trato justo de Truman no fue lo único que influyó para hacer de Estados Unidos una nación solidaria. La ciencia venía reflexionando y acusándose como la gestora de los problemas y las destrucciones de la Guerra. Edmund Husserl sostuvo en 1936 que: “Meras ciencias de hechos hacen meros hombres de hechos”, y más específicamente “La mera ciencia de los cuerpos evidentemente no tiene nada que decirnos, puesto que ha hecho abstracción de todo los subjetivo”[9]. Se refirió a la abstracción que la ciencia positivista hizo del ser humano, desde su planteamiento de objetividad. En ese planteamiento el hombre ve a distancia los hechos naturales y científicos, apartando su humanidad, despojándose de todo sentido humanista. Ello, según la crisis señalada por él –visión compartida por muchos- permitió el desangre de las guerras mundiales.
Albert Einstein

A pesar de ello, los desarrollos de la física cuántica o teoría de los fenómenos atómicos adelantados entre 1900 y 1930 por un grupo internacional de científicos como Max Planck, y Albert Einstein entre otros, derivó en la formulación del arma más letal que la humanidad halla conocido: la bomba atómica. Estados Unidos la lanzó desde el Enola Gay en agosto de 1945. Estados Unidos y los científicos comprobaron sus efectos. Desde ese momento la ciencia y Estados Unidos no volverán a ser los mismos.

Quizá un sentimiento de culpa los embargó desde entonces y decidieron que la ciencia no la desarrollan los científicos para destruir la humanidad, ni Estados Unidos la usa para desaparecer poblaciones enteras como Hiroshima o Nagasaky. La ciencia desde ese momento intenta servir a la humanidad. El hombre y los principios morales regirán los objetivos de la ciencia moderna. Desde allí se compromete la ciencia norteamericana a ayudar en el desarrollo pacífico de los pueblos, ayudando en la construcción de la Superpotencia Solidaria.

La superpotencia solidaria:

La solidaridad de Estados Unidos expresada en su ayuda internacional a través de USAID y otros planes bilaterales, surge a partir de las experiencias vividas en la SGM. Como vimos en lo político la Guerra Fría presionó el diseño de la política de contención, y con ella un componente social de cooperación. Al mismo tiempo los esfuerzos por la
recuperación económica de Europa y la economía del desarrollo marcaron el periodo de segunda posguerra en Estados Unidos, creando la necesidad de ayudar a los vecinos que se constituyen en mercados para sus productos. Y finalmente el guayabo y la crisis de la ciencia generada por la bomba atómica empujaron a la nación más poderosa del mundo a prestar asistencia técnica y cooperación económica a partir de los adelantos científicos.

En la reconstrucción del sistema internacional de segunda posguerra las Naciones Unidas se erigen como la institucionalidad internacional por excelencia, de la cual Estados Unidos fue su arquitecto. Así mismo las instituciones surgidas de Bretton Woods como el FMI y el BIRF-Banco Mundial, creadas por iniciativa de Estados Unidos, resultan en la actualidad las principales fuentes internacionales de desarrollo económico, al menos del sector público multilateral. Estos organismos (y otros como UNESCO y FAO), más allá de los cuestionamientos políticos e ideológicos que se les imputa, son vistos por la Nación Solidaria como un recurso de solidaridad y ayuda para con el resto del mundo. Son una proyección de su idea de solidaridad internacional. Y fueron concebidas dentro de la lógica que ya explicamos. De esa manera es como Estados Unidos cimentó las bases del actual sistema internacional a partir de la Segunda Guerra Mundial, pero particularmente construyó una idea de Superpotencia Solidaria.

Todos estos procesos podrían explicar el porqué y el desde cuando Estados Unidos se proclamó el guardián del mundo. Esa gran policía internacional y sus agentes colaboradores (FMI, Banco Mundial) que acuden sin llamado a resolver problemas externos es el resultado de su visión e interpretación histórica de la Segunda Guerra Mundial. Es un hecho que se encuentra en su memoria y actúa constantemente de la manera expuesta arriba. Y no es para menos: fue el peor desastre que la humanidad haya conocido, y sobra preguntar: ¿La segunda Guerra Mundial transformó de manera fundamental a los Estados Unidos?, cuando en realidad cambió al mundo entero.

Fuentes y bibliografía referenciada:

Husserl, Edmund, Crisis de las ciencias europeas y la fenomenologia trascendental, México, Folios Eds., 1984.

2. ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas, , México, Talleres Gráficos de la Nación, 1958.

Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, Editorial Norma. Bogotá. 1996.

4. Mesa Redonda para el estudio de los problemas de la post-guerra, (1945: Panamá). Universidad Interamericana. Panamá 1945.

5. Harry S. Truman, Discurso de Investidura. 20 de enero de 1949.Documents on american foreing relations. Connecticut. Princeton University Press. 1967.

6. Hobsbawm, Eric, La era del imperio 1875-1914, , Barcelona, Labor Universitaria, 1984.

Taylor, Peter Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994

Fotografías en orden de aparición:

www.bibl.u-szeged.hu/…/ ww2/who/pics/truman.jpg

www.cooperativeindividualism.org/rostow-walt.jpg

www.asst.ch/PIONNIERS/ 01.Einstein.FULL.01.JPEG

www.saggitharius.com.br/ 001-ler-cont.php?id=39

www.usaid.org.

[1] Hobsbawm, Eric, La era del imperio 1875-1914, , Barcelona, Labor Universitaria, 1984, p. 35.
[2] Taylor, Peter Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994 Pag 86.
[3]Mesa Redonda para el estudio de los problemas de la post-guerra, (1945: Panamá). Universidad Interamericana. Panamá 1945.
[4] Harry S. Truman, Discurso de Investidura. 20 de enero de 1949.Documents on american foreing relations. Connecticut. Princeton University Press. 1967.
[5] ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas, , México, Talleres Gráficos de la Nación, 1958, pp. 34-35.
[6] Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, Editorial Norma. Bogotá. 1996. p.147.
[7] Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, p.149
[8] ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas.
[9] Husserl, Edmund, Crisis de las ciencias europeas y la fenomenologia trascendental, México, Folios Eds., 1984, p. 12.