Macroeconomics

Democracia como factor de integración económica en seis países de América Latina.

Abstract:
The following paper tries to demonstrate that the democracy has been an important factor in fostering regional economic integration in Latin America. In order to show that hypothesis, the paper matches the year that several economies began commercial policy reforms and the score those countries got in the Polity IV democratic index. Regarding Ecuador, Costa Rica, México, Brazil, Bolivia and Colombia, the author concludes that at least for those countries, economic integration has been an outcome of the improvement of democratic institutions as they are defined by Polity IV.   


Introducción:
El desarrollo económico y la integración económica internacional tienen profundas implicaciones sobre los sistemas políticos. Los ejemplos más estudiados en la historia son las revoluciones burguesas. En la sociedad europea del siglo XVII y XVIII la emergencia de un grupo humano empoderado con dinero (en parte fruto del comercio internacional), independiente de la aristocracia y el establecimiento, propició la revolución francesa e inglesa: los burgueses. Instituyeron nuevos valores e interpretaciones de la política, la economía y la sociedad. Ese fenómeno ha sido estudiado ampliamente desde un punto de vista más político que económico. Por el contrario, la sociedad contemporánea, que retoma los valores impulsados en la temprana edad moderna, y que en materia económica persigue los postulados clásicos, no se ha detenido a estudiar lo suficiente las consecuencias sociopolíticas de la integración económica, concentrándose en estudios de tipo económico.
En las revoluciones burguesas el crecimiento económico auspiciado por el comercio internacional presiona el establecimiento de instituciones democráticas. Este trabajo sostiene la misma hipótesis pero la influencia es contraria. Es la democracia la que ha impulsado la integración económica en América Latina. Claro está sin invalidar que la integración económica impulsa regímenes más democráticos. Para demostrarlo se revisa la experiencia histórica de seis países latinoamericanos cruzando el año en que tales países iniciaron las reformas comerciales y el índice de democracia de la Universidad de Maryland Polity IV. Este trabajo excluye el caso de Chile para hacer énfasis en otros países y no finiquitar el debate académico por un caso particular.  
Ahora bien, es importante considerar que la mayoría de estudios orientados a analizar la integración económica y el libre comercio lo hacen desde una perspectiva disciplinar, principalmente economicista. De manera que las conclusiones desarrollan escenarios económicos, que colateralmente derivan problemas políticos. La centralidad política e histórica de la integración ha estado ausente en la mayoría de los estudios de la materia. Pocos estudios dedican esfuerzos a tratar de identificar impactos sociales derivados de los procesos de intercambio comercial o viceversa. Este trabajo  pretende hacer aportes en esa materia. Pretende explicar la relevancia de conocer la dimensión política de los procesos de integración del mercado latinoamericano. Una dimensión que puede hacer la diferencia entre el éxito o el fracaso, la sostenibilidad o la desestabilización del proyecto de integración regional y/o continental. Una dimensión que nos permite identificar factores de riesgo social, regional y cultural. Una dimensión que nos permite prever transformaciones en nuestro sistema de creencias políticas. Y desde luego, una dimensión que nos permite engranar ruedas sueltas de la transición de nuestro panorama político actual.      
Este trabajo presenta a demás de esta introducción dos secciones y sus conclusiones. La primera sección expone un repaso de algunas implicaciones generales sociopolíticas de la integración económica. El segundo apartado demuestra que en los cinco países escogidos de América Latina la relación sugiere al menos la coincidencia histórica de dos procesos concomitantes: apertura comercial y democratización. Y el tercer apartado presenta las conclusiones.
Impacto político de la integración económica: democratización.   
Investigar el impacto de la integración económica en sistemas políticos democráticos, equivale a reflexionar específicamente en la relación entre comercio internacional y democracia. Este debate ha estado centrado principalmente en el sentido de la influencia, -es decir, si el comercio internacional se debe a la democracia o si la democracia se debe al comercio internacional. También implica revisar cómo es dicha influencia y cómo se mide, y finalmente si esa influencia es positiva o negativa, tanto para el desarrollo económico como para el desarrollo de la democracia. En ese sentido, la tesis respecto a la relación democracia e integración económica ha sido recientemente desarrollada desde el National Bouroe of Economic Research NBER, en un trabajo de Lopez-Cordova y Meissner.
El trabajo del NBER hace un esfuerzo por identificar en el largo plazo evidencia empírica que demuestre la beneficiosa relación entre integración económica y democratización (López-Cordova & Meissner 2005). Desde 1870 hasta 2000 los investigadores estudian tres periodos, siendo el de segunda posguerra el más significativo. Toman la base de datos Polity IV de la Universidad de Maryland. Allí los investigadores publicados por NBER encuentran que existe evidencia sistemática y suficiente para considerar que la relación es positiva, dado que los factores de democratización definidos por Polity IV demuestran un incremento en la correlación integración económica/democratización. Adicionalmente incorporan el argumento clásico que los niveles de ingreso incrementados por el desarrollo económico producen sociedades más democráticas. Esto es, por un lado, el incremento de los ingresos que produce la integración económica genera una clase media emergente que presiona cambios políticos especialmente democráticos.
Para el caso latinoamericano Polity IV resume el histórico de consolidación democrática como lo muestra el gráfico 1. La gráfica muestra un histórico de profundización de la democracia en Sur América. En este sentido, la posición que acepta un influjo positivo de la integración económica sobre la democracia colige de ésta gráfica la relación entre democratización de los estados y las políticas de ajuste estructural en Latinoamérica. 
Gráfica no. 1.
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Una forma paralela de impacto político de la integración económica en las sociedades contemporáneas la constituye los efectos  que revelan los movimientos sociales. Históricamente este fenómeno ha sido estudiado en las revoluciones burguesas. Al respecto se encuentran importantes reflexiones generales que sirven de marco para la interpretación del problema relacional. Son perspectivas históricas que engloban factores más allá de lo económico y lo político de la expresión humana. Dos estudios relevantes en ésta línea de análisis son “La gran transformación” de Karl Polanyí y “Orígenes sociales de la dictadura y la democracia” de Barrington Moore. Ambos puntos de vista toman un sector económico históricamente sensible al comercio internacional: la agricultura. En estos dos casos es posible leer claramente el impacto político del comercio en las sociedades tempranas del desarrollo capitalista.
La propuesta de Polanyí es sugerente respecto de los inicios de la globalización y contraria a los postulados clásicos de la economía. Comienza por criticar el economicismo en las relaciones humanas como si ello fuera la matriz esencial del hombre. Asegura categóricamente que “las pasiones humanas, buenas o malas, están simplemente orientadas hacia fines no económicos” (Polanyi 1997). Por ello no deberíamos esperar que el comercio internacional y la integración económica modifiquen nuestras costumbres políticas. Que ello suceda es una invención falaz de nuestro tiempo y sistema socioeconómico. En su opinión el hombre no es inexorablemente propenso al trueque como lo aseguran los economistas clásicos. Pero va más allá, afirma que la tierra, el trabajo y el dinero se convirtieron en mercancías que denomina ficticias porque no fueron producidas para ser vendidas. Polanyí nos ofrece una conclusión robusta para nuestro análisis: el comercio a larga distancia es la causa de la modificación de las instituciones del mercado laboral y el ordenamiento social preexistente. Es decir el comercio transformó el establecimiento institucional social que precedió el capitalismo.
Polanyí estudia el trastorno socioeconómico derivado de la creciente importancia del comercio a larga distancia de las sociedades occidentales en el siglo XIX. Esa misma consecuencia es abordada por Barrington Moore en la transición del sistema político feudal religioso de la baja edad media, a uno capitalista secularizado en Inglaterra en los inicios de la modernidad, entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII. Lo que señala Moore es que la demanda del comercio internacional de lana presionó en Inglaterra la transformación del sentido de la tierra. Se transformó de tener un significado feudal a uno capitalista. La tierra a partir de dicha demanda comercial dejó de ser utilizada para atar personas a ella y a un  sistema comunitario de protección fuedalista, y comenzó a ser privatizada para fines específicos de producción lanar. Cambia su significado cultural a uno meramente económico.
Los cerramientos de tierras –privatización de dominio- en Moore describen el boom del mercado de tierras en Inglaterra. Para Polanyí son la demostración ficticia del uso mercantilista de la tierra. Allí radicó el impacto político. “En ese proceso general, cuando el antiguo orden se desintegra, sectores sociales afectados negativamente por las tendencias económicas sacan la cabeza y realizan buena parte de la violenta “faena suicida” de destruir el ancien regimen” (Moore 1973: p 24). Ese es el evento sociohistórico  desencadenado por el cambio social producido por la presión del comercio internacional a partir del desarrollo del mercado lanar en la primera revolución industrial. En ese contexto el Estado intentó frenar los efectos contra los campesinos expropiados por la tendencia a la privatización de la tierra con los cerramientos, granjeándose de enemigos a los interesados en el comercio internacional de lana. Ello condujo a la guerra civil y a la primera revolución burguesa (Inglaterra) que conociera la sociedad occidental…. Tremendas implicaciones.
Ficticio o no, no es posible negar la relación entre comercio internacional y política en la modernidad. Tampoco es posible afirmar que se trate de una transformación superficial. Difícil negar que en materia política -la integración de los mercados en la actualidad, pero en términos generales la unidimensionalidad del ser humano en torno a lo económico- las transformaciones son profundas. Lo que resultó de un contrato social y político entre un grupo de hombres que renunciaron al estado naturaleza, al inicio de la edad moderna, se ha venido transformando de lo exclusivamente político a lo inclusivamente económico-político. La teoría política del Estado, la teoría contractualista, cada día se transforma más en teoría económica del Estado. Esta transformación no solamente refiere el papel del Estado en la economía, refiere también derechos y deberes económicos de los ciudadanos.
En ese sentido la concreción teórica más sólida, entre economía y política en la definición del contrato social moderno, la hizo John Rawls hace poco más de treinta años. Los principios de justicia dados para el ordenamiento contractual de una sociedad reconocen desde sus primeras postulaciones la necesidad de cooperar para alcanzar beneficios comunes. Es un contrato de tipo cooperativo con fines económicos. En palabras de Rawls, “El objeto primario de la justicia es la estructura básica de la sociedad o, más exactamente, el modo en que las grandes instituciones sociales distribuyen los derechos y deberes fundamentales y determinan la división de las ventajas provenientes de la cooperación social” (Rawls 1993: p. 20).  Los requisitos básicos para asociarse desde la Teoría de la Justicia son:
  1. “Cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas que sea compatible con un esquema semejante de libertades para todos”
  2. “Las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo que a la vez que: a) se espere razonablemente que sean ventajosas para todos, b) se vinculen a empleos y cargos asequibles para todos”(Rawls 1993: p. 67).
Evidentemente el primer principio es herencia de las teorías contractualistas modernas: fundamentalmente político. El segundo principio más acorde a nuestros tiempos es de tipo económico-político. Esa es la adenda de nuestro tiempo
El segundo principio esboza nuestra preocupación por la dimensión política de las cuestiones económicas. Su explicación lleva inherente el sentido de dos principios fundamentales del liberalismo político: el principio de eficiencia paretiano (Rawls 1993: p. 72) y el principio de diferencia. Esto se lee de la siguiente manera: 1. las sociedades aceptamos una asociación y un contrato para convivir y cooperar. 2. Aceptamos que existan desigualdades económicas, sí y sólo sí, estas estén orientadas a producir beneficios para todos. Y 3. Las diferencias deben estar dadas en función de las capacidades de las personas (Rawls 1993).
 
Las anteriores experiencias históricas y teóricas reflejan el impacto político que tiene la economía sobre las sociedades. El trabajo del NBER nos revela los impactos que el comercio internacional tiene en la profundización o retroceso del sistema político democrático. Barrington Moore y  Karl Polanyí demuestran las incidencias del comercio y el libre mercado en la antropología social. John Rawls expresa  las implicaciones de la gran transformación en los ordenamientos constitucionales. En consecuencia tenemos tres áreas políticas distintas impactadas por la integración económica, y un solo nivel transformado por la sociedad moderna.
Contexto de la integración regional latinoamericana.
Las sociedades y economías contemporáneas enfrentan en la actualidad una segunda fase de profundización del comercio internacional. El siglo XIX fue el siglo del Mare Liberum Ingles, sin embargo con los años de la depresión en los treinta del siglo XX y la pérdida de la hegemonía mundial de Inglaterra, el libre cambio entró en desuso. La recuperación de las banderas del comercio internacional sólo logran despegar en el siglo veinte en el periodo de la segunda posguerra. La segunda mitad del siglo XX vio crecer el aumento de las relaciones comerciales multilaterales y bilaterales. Anne Kruger resumió esta historia en un trabajo titulado ¿Son las preferencias arancelarias, liberalización comercial o proteccionismo? En ese resumen Kruger (1999) presenta dos fases históricas de desarrollo de los tratados. En  la primera fase, que tiene origen en las negociaciones del las instituciones internacionales de comercio -desde los años 40 a los años 70- creció una tendencia hacia la celebración de acuerdos multilaterales de comercio. La Unión Europea es el más exitoso de dichos acuerdos.
Después de los años 80 la tendencia comienza a cambiar hacia la concreción de acuerdos bilaterales. En 1982 Estados Unidos manifiesta su intención de avanzar hacia la promoción de tratados de Libre Comercio Bilaterales. Los primeros pasos de esa iniciativa fueron concesiones unilaterales a algunos países del Caribe y posteriormente Israel. En 1986 iniciaron conversaciones con Canadá, y unos años después México manifestó su intención en hacer parte del  acuerdo comercial. En otras latitudes la década de los años ochenta marcó el inicio de un proceso de profundización de la integración económica. Acuerdos entre naciones del sudeste asiático, la APEC, son ejemplo de ello (Kruger 1999).  
Los tratados actuales llamados de libre comercio son el resultado de un debate intenso a comienzos de la década del noventa y de un desgaste e inoperancia práctica de la normatividad del GATT. El punto estuvo marcado por la regresión de las instituciones comerciales a lo aparentemente establecido en el siglo XIX en Europa. Los tratados bilaterales amparados ambiguamente por el GATT parecían en los años 80 a todas luces lo que en el siglo XIX se denominó cláusula de nación más favorecida, o MFN Most favores Nation. Lo cual significó una constante amenaza para el comercio justo entre naciones. Algunos creyeron que el comercio bilateral minaba el camino hacia la integración económica, otros profesaron lo contrario (Bagwel & Stainer 1998, Riezman 1999). Finalmente la Nueva Iniciativa de Estados Unidos hacia Latinoamérica (Weintraub 1991) anunció a comienzo de los noventa la preferencia del regionalismo sobre el multilateralismo como estrategia de integración económica. Aunque los dos sistemas siguen coexistiendo. 
De esta manera los tratados llamados de libre comercio bilaterales se convirtieron en la estrategia de integración sustituta para adelantar la conformación de un área de libre comercio en  las Américas. Las críticas a esta estrategia no se hicieron esperar. Algunas evaluaciones tempranas de los efectos económicos de los tratados adelantaron cierta desazón, algunas otras pocas esperanzas. Víctor Urquidi escribió en marzo de 1993 que hasta esa fecha los tratados existentes no habían sido muy exitosos por razones fundamentalmente externas a las economías nacionales (Urquidi 1993). Cuestiones como el precio del petróleo, la deuda y la no claridad de los tratados fueron las razones que Urquidi identificó en el mal desempeño de los Tratados. Sin embargo en términos generales algunos estudios concluyen que la globalización y la integración de los mercados han tenido efectos positivos en la reducción de la pobreza. Si bien se advierte que la relación no es directa, una de las conclusiones importantes para la mirada institucional es que los países pobres obtienen beneficios cuando existe o sea facilitado movilidad laboral de un sector afectado negativamente, hacia uno impactado positivamente (Harrison 2006).
Desarrollo político de la región latinoamericana  e integración económica vía reformas comerciales. 
Acercándonos más a las realidades regionales, es pertinente precisar el contexto de las transformaciones del capitalismo en la sociedad moderna contemporánea latinoamericana. La región inició reformas comerciales hace más de dos décadas. La reducción de tarifas arancelarias de forma unilateral se resume en la gráfica número 2 ofrecido por la CEPAL. A continuación de la gráfica hacemos un breve recorrido por las conclusiones generales que sobre las reformas tienen México, Ecuador, Costa Rica, Brasil, Bolivia y Colombia. En los cinco países el incremento del índice de democracia de Polity IV precede la reforma comercial.
Gráfica No. 2.
Reformas comerciales en algunos países de Latinoamérica: 1985-1992.
País.
Año en que inició
Promedio de tarifa %
Barreras no tarifarias (%/M)
Inicio
1993
2003
1985-87
1991-92
Bolivia
1985
20.0
9.8
9.3
25.0
0.0
Brasil
1988
50.6
14.2
12.0
35.3
8.0
Colombia
1989
47.6
11.7
11.6
73.2
1.1
Costa Rica
1985
53.0
11.7
5.9
0.8
0.0
Ecuador
1985
50.0
9.3
11.3
59.3
n.a
México
1985
34.0
13.0
17.3
12.7
20.0
Fuente. (Tomado de Saez, 2005) datos originales de CEPAL (1985), Edwards (1997), Lora (2001) Banco Mundial.
Bolivia (Año que inició 1985):
Durante los años noventa Bolivia experimentó un crecimiento modesto de su economía gracias al intercambio comercial. Las actividades de exportación fueron reforzadas con incentivos fiscales a la inversión extranjera y simplificación de trámites, entre otros. Sin embargo ello no estuvo acompañado de mejoras en infraestructura, calidad y servicios.  Wilson Jiménez concluye que tales restricciones limitaron la capacidad exportadora de Bolivia y ello explica su estancamiento en los últimos años. Y aunque con un modesto crecimiento, la extrema pobreza en Bolivia ha estado por fuera de los beneficios del libre comercio (Jiménez 2006). Ello ha conducido a inestabilidad y crisis política de años recientes. El intercambio comercial en el caso boliviano no se ha reflejado en una mejoría substancial de la estabilidad política de Bolivia, pero si ha representado la activación de movimientos sociales importantes que a fuerza de manifestaciones han hecho de Bolivia un país más inclusivo a partir de su composición étnica.
Gráfica No. 3.
bol2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Brasil (año en que inició 1988):
Las reformas comerciales en Brasil iniciaron a finales de la década de los años ochenta. En ese sentido coincide un proceso de democratización de la economía del país a partir de instauración de Cámaras sectoriales que funcionaron como foros de negociación tripartita desde 1991. Ello supuso un mayor control entre sectores, mayor participación e inclusión social en la formulación de la política económica (Diniz 1995). Brasil ha demostrado un desarrollo sostenido de sus instituciones democráticas desde el final de Getulio Vargas y el Tenientismo hasta la transición a la democracia en 1985. Pero sobre todo en la última fase de su democratización es posible observar un importante proceso de apertura comercial después de 1991. Los dos procesos han coincidido. Brasil ha sabido aprovechar el desarrollo económico en favor del desarrollo de sus instituciones democráticas.    
Sin embargo, aunque Brasil es una nación que ha demostrado un gran liderazgo económico regional, y la liberalización le ha permitido incrementar sus niveles de capacidad tecnológica, ello supuso una alta demanda de empleos calificados, en detrimento del trabajo no calificado. En ese sentido se observó incremento en la informalidad y desempleo en las personas menos educadas. La conclusión general en el caso brasileño es que la integración económica por sí sola no resuelve los problemas de pobreza y desempleo (Galrão Carneiro & Saba Arbache 2006). El impacto en la reducción de la pobreza ha sido realmente modesto. Aun así, Brasil incrementa a lo largo de los años sus niveles de democracia. 
Gráfica No. 4.
bra2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Costa Rica (año en que inició 1985):
Costa Rica es un ejemplo de cómo, con o sin política comercial abierta e integración, es posible mantener una estabilidad democrática y política duradera. Aún sin fuerza militar que disuada cualquier tentación política de quiebre institucional. Las reformas comerciales en Costa Rica comenzaron en 1985 y los resultados en materia económica han sido muy aceptables, y la estabilidad de su sistema político no se ha alterado. En lo económico se concluye que la apertura de mercados y la orientación  a la exportación han generado crecimiento económico desde los años noventa. En particular el estudio de Pablo Sauma y Marco Sánchez muestra que “el actual proceso económico, el cual incluye promoción de las exportaciones, ha tenido un impacto positivo en la reducción de la pobreza, pero también ha incrementado inequidad en ingreso y distribución” (Sauma & Sanchez 2006: p. 223). Una de las razones para concluir ello es que la economía ha mostrado importantes avances de generación de empleo en el sector formal, afirman los autores.
Gráfica No. 5.
cos2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Ecuador (año en que inició 1985):
Ecuador es uno de los países latinoamericanos que más ha comercializado bienes en proporción a su producto interno bruto. Sin embargo se caracteriza por su inestabilidad política, también marcada como en el caso boliviano por un ascenso destacado de líderes indígenas históricamente excluidos del sistema político. El proceso de reformas comerciales en Ecuador comenzó en el año de 1985, y desde entonces no para de fluctuar en el índice de Polity IV. Si se quisiera comparar la situación Ecuatoriana con la boliviana podríamos concluir que los dos procesos son similares. La apertura de mercados ha redundado en la activación de sectores sociales y movimientos políticos que han logrado abrir espacios políticos a costa de la estabilidad del sistema, sin que ello se traduzca necesariamente en respeto a las instituciones democráticas. Democratización sin estabilidad política es el proceso político que coincide con la apertura comercial en el Ecuador.
Es probable que la inestabilidad política esté relacionada con los efectos económicos y derive directamente de éstos. Con todo, dados los problemas Ecuatorianos ha sido difícil evaluar el impacto. Sin embargo los resultados demuestran que en términos generales la liberalización ha generado efectos positivos en empleos, pero al mismo tiempo se ha acelerado la inequidad en la distribución del ingreso. “Los principales ganadores en términos de empleo son los trabajadores calificados del sector formal, y los perdedores son los trabajadores menos calificados” (Vos & León 2006: 297). La brecha entre ricos y pobres se hace cada día más honda, mientras las divisiones políticas toman lugar en el espacio político. Es probable que de allí derive la inestabilidad.  
Gráfica No. 6.
ecu2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
México (año en que inició 1985):
Los procesos políticos y económicos mexicanos son muy interesantes. La apertura de mercados y la caída de la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional PRI coinciden. El caso mexicano es relevante porque fue el primer país en firmar un acuerdo formal de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, el NAFTA. Además los números muestran que México después de Brasil se ha convertido en el mayor receptor de Inversión Extranjera Directa del mundo. Es importante mencionar que México sostiene acuerdos bilaterales con 32 países (Costa Rica, Bolivia, Chile, Nicaragua, Israel, Triangulo Norte de Centro América, Uruguay, Europa, Japón, entre otros). Los efectos económicos de los acuerdos le han permitido al país modelar su economía hacia la exportación. El 96% de sus exportaciones se orientan hacia países con los que ha firmado acuerdos. En esos resultados también inciden factores de competitividad como conocimiento, infraestructura, conectividad, etc.  
La gráfica nos muestra el comportamiento ascendente de la democracia en México. Sin embargo no es posible dejar de advertir los acontecimientos de la provincia Chiapas, y todo el movimiento zapatista de denuncia a las políticas neoliberales y la exclusión política de sectores indígenas mexicanos.   
Gráfica No. 7.
mex2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Colombia (año en que inició 1989):
Recordemos que la apertura comercial se profundizó en Colombia entre los años 1989 y 1990. Una apertura unilateral. Ese proceso coincidió con la promulgación de una nueva carta constitucional y la inclusión de sectores armados políticos desmovilizados al sistema político democrático. En general el desarrollo económico capitalista ha discurrido a la par del incremento en la calidad de las instituciones políticas. Una apreciación histórica muy significativa es que el lento final de la política de coalición y alternancia bipartidista llamada Frente Nacional, terminó justo cuando el país logró avanzar hacia la consolidación de un modelo de industrialización media.
Por otra parte, en la actualidad el balance del sector económico muestra que los beneficios del libre comercio se han concentrado en sectores como confecciones, textiles y alimentos. A futuro, con la nueva política comercial orientada a la firma acuerdos comerciales bilaterales, especialmente con EE.UU.,  se prevé que los sectores más afectados serán: maquinaria eléctrica, maquinaria para usos generales, equipo de transporte, metales, madera, y -el que es aun más sensible- el sector agropecuario (Umaña 2006). Las perspectivas de la agricultura no son las más alentadoras. Precisamente del comercio internacional y de un producto agrícola –coca- deriva parte de la inestabilidad colombiana. El comercio internacional de sustancias ilegales o narcóticas es uno de los factores que contribuyen a la inestabilidad política en Colombia. Con una guerrilla de carácter rural sumado a las expectativas de un tratado de libre comercio con implicaciones negativas para el sector agropecuario, Colombia presenta un alto riesgo de inestabilidad en sus instituciones. Claro, si ello no se corrige ni se controla como se ha controlado ya por más de tres décadas.     
Gráfica No. 8.
col2
Fuente: Polity IV. Maryland University. 2003. www.cidcm.umd.edu/polity/country_reports
Conclusión:
Este trabajo buscó demostrar que existe una relación entre democracia e integración económica. Tal relación sostiene una lógica positiva que hace manifiesto que en los casos estudiados la democracia puede considerarse como un factor efectivo y determinante para la integración económica regional. Podemos afirmar que por lo menos la integración en estos seis países resulta de la coincidencia histórica del mejoramiento de las instituciones democráticas definidas por el índice de la Universidad de Maryland Polity IV.
Así mismo considerando los antecedentes presentados y los desarrollos académicos previos, podemos concluir que la relación de causalidad no es unidireccional. Es decir, no se puede concluir que la integración económica se deba a la democracia, o en otras palabras, que la democracia es un prerrequisito a la integración económica. Por el contrario establecer tal relación unicausal y unidireccional llevaría a equívocos. Lo cierto es que históricamente los dos fenómenos coinciden en Ecuador, Costa Rica, México, Brasil, Bolivia y Colombia.        
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