Macroeconomics

Algunas implicaciones internacionales de la situación norteamericana en los años sesenta.

Desde muy temprano en el siglo XX se dijo que el gran problema a resolver de este siglo era la barrera racial[1], tanto al interior de EE.UU. como en el exterior. La segunda guerra mundial abrió la segunda mitad del siglo, y con esa apertura los nuevos actores definieron nuevas políticas globales, a partir de una nueva moralidad de la otredad. Ello fue fruto de incidencias internacionales, pero en gran parte el desarrollo interno de la comunidad afroamericana en EE.UU, que aportó mucho a la lucha contra el racismo. Esa nueva moralidad se gestó en dos planos: global y local.

Lo local influyo fuertemente en la política global. Hechos tempranos como la independencia de India influyeron fuertemente el proceso de descolonización africano[2], por ello lo más importante de este proceso es que se puede tratar en términos de desarrollo asiáticos, africanos[3], y norteamericanos. Este último agente es el que intenta resaltar este ensayo. La parte de los desarrollos de la lucha por alcanzar los derechos civiles de los negros en EE.UU. constituye ese elemento que retumba por el mundo en contra del racismo y del colonialismo.

EE.UU. desde la conformación de la liga de las naciones habló del valor de la autodeterminación de los pueblos. El presidente Wilson ayudó con su idealismo a desarrollar cierto espíritu que se constituiría en la semilla de la descolonización. Sin embargo sería en 1946 y 1960 cuando esta política tomaría un impulso definitivo. Estos dos años son cruciales en el territorio norteamericano dado el movimiento por los derechos civiles. En 1946 EE.UU. tiene plena conciencia de su influencia a nivel global por cada una de sus acciones locales. En ese año afirmaba un Comité nombrado por Truman para los derechos civiles que:

“Nuestra posición en el mundo después de la guerra es tan vital para el futuro que nuestras más insignificantes acciones tienen efectos trascendentes. No podemos desestimar el hecho de que nuestra reputación en el área de los derechos civiles haya sido tema de debate en la política mundial”[4]

Como tal cada uno de los movimientos que resultaran del forcejeo político daría la vuelta al mundo, gracias al último desarrollo de los medios de comunicación. Esta herramienta ayudo a que la opinión acerca de la descolonización tomara fuerza. Desde el mismo año EE.UU. y siete países más, influidos por EE.UU. se comprometieron a informar constantemente a la ONU la situación interna de sus colonias[5]. Esto puede ser leido como consecuencia de la lucha interna de la sociedad norteamericana reflejado en su política exterior.

En el año de 1954 un tribunal en un hecho sin precedentes derogo la doctrina de “separados pero iguales”[6], que fundamentaba el segregacionismo en algunas regiones de ese país. Este hecho fue un logro en la lucha interna, pero adicionalmente es importante considerar que este tipo de fallos en la potencia mundial coadyuvaron el ánimo del panafricanismo, de la misma forma en que el caso de Bob Moses y la fotografía de Greensboro[7] influyeron en las poblaciones del norte. Esta afirmación es posible dado que “la noticia de que el gobierno americano había declarado ilegal la segregación dio la vuelta al mundo”[8]. De esa manera es importante estimar esa gran influencia de los hechos trasmitidos por medios de comunicación.

El estado norteamericano aprobó leyes de derechos civiles en 1957, 1960 y 1964. cada una de ellas como reacción ante las revueltas de los negros y la presión política, pero sobre todo por “la mala publicidad mundial que se estaba generando”[9]. De esta forma es que se señala la resonancia de las acciones internas de EE.UU. a nivel global, justo cuando después de la segunda guerra las colonias se vuelven inviables para las metrópolis.

Ahora bien, no es tanto que las noticias recorran el mundo. Lo importante es que se puede advertir que se generó en el mundo negro la sensación de una historia compartida. La identidad que se encontró entre los dos continentes África y Norteamérica, alentó el panafricanismo y la política de autodeterminación de los pueblos en la ONU. Contando con que “los negros de EE.UU. tenían el recuerdo de la esclavitud, la segregación, los linchamientos y las humillaciones”[10], es posible afirmar que sus recuerdos los veían reflejados en el continente africano, lo que se convertiría en solidaridad. En ese sentido cabe resaltar que “numerosos negros americanos adoptaron la historia y el modo de vida africanos y en sus ghettos se pusieron de moda los peinados y los vestidos afro”[11].

La dimensión internacional de ese movimiento es solo la replica de los efectos que generó a nivel local. Por ejemplo el caso ya citado de Bob Moses en el que al observar una fotografía en la que los negros del sur cambiaban su actitud frente a la segregación y adoptaban un papel más activo y decisivamente ofensivo. Al respecto este profesor de matemáticas Bob Moses sintió que ese hecho tenía que ver con su propia vida[12], de la misma manera la situación africana involucró a los afroamericanos y viceversa.

La descolonización se impulsa decisivamente en 1960 cuando además del consejo de administración fiduciaria se crea el Comité de los 24 como medida posterior a la declaración relativa a los pueblos no autónomos, que buscó fundamentalmente acelerar el proceso. Esa celeridad requerida la imprimió el parte el movimiento panafricanista, pero también el gobierno de los EE.UU. A partir de la campaña de Kennedy a la presidencia se hizo más fuerte y reconocido el movimiento por los derechos civiles al interior de los Estados Unidos. “La voluntad de cambio de Kennedy y Jonhson alentó la critica y el análisis de los males de la sociedad americana”[13], lo que repercutió en su política exterior e interior. Con Kennedy algunos puestos del estado norteamericano fueron ocupados por los negros[14]. La justicia nacional aumento el número de juristas negros, y “varios negros fueron nombrados embajadores”[15], lo que determinaría la política exterior norteamericana en el comienzo de la década del sesenta.

Es de esta manera cómo la política de fin del colonialismo recibió un fuerte apoyo de los EE.UU. Desde el presidente Woodrow Wilson que imagino un sistema de paz global ordenado por las Naciones Unidas, pasando por los fallos judiciales nortemaricanos del 46 y 54, y las medidas de afirmación positiva de Kennedy al nombrar negros en su gabinete, alentaron desde EE.UU. el apoyo a al descolonización.


[1] Zinn, Howard. La otra historia de los EE.UU. Pag 400.

[2] Smith, Tony. Los modelos del imperialismo. Fondo de cultura economica. Mexico 1984.

[3] Smith, Tony. Los modelos del imperialismo. Pag 127.

[4] Citado por: Zinn. Howard. Pag 401.

[5] Montaño, Jorge. Las Naciones Unidas y el Orden mundial 1945-1992. Fondo de cultura económica. Mexico. 1992.

[6] Zinn, Howard. Pag 402.

[7] Zinn, Howard. Pag 405.

[8] Zinn, Howard. Pag 402.

[9] Zinn, Howard. Pag 409.

[10] Zinn, Howard. Pag 396.

[11] Adams, Willi Paul. Los Estados Unidos de América. México. Siglo XXI. 1989 Pag 383.

[12] Zinn, Howard. Pag 405.

[13] Adams, Willi Paul. Pag 390.

[14] Adams, Willi Paul. Pag 377.

[15] Adams, Willi Paul. Pag 377.

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