Macroeconomics

La super potencia solidaria

La superpotencia solidaria

Por Giancarlo Salazar C.
Octubre 13 de 2005.

En países grandes receptores de asistencia militar como Colombia la pregunta de por qué los Estados Unidos se inmiscuyen en problemas internos de las naciones, y en otros internacionales como el conflicto de oriente medio, es una pregunta frecuente. Y no solamente Israel o Palestina o Iran se preguntan ello. Quines piensan los problemas de la globalización en la actualidad reflexionan sobre el orden internacional y tratan de dar explicaciones a esas preguntas. Mi respuesta, además de considerar el poder norteamericano, se inclina por la memoria y la interpretación histórica que los norteamericanos tienen de la Segunda Guerra Mundial. La idea de ser el súper héroe mundial viene del trauma histórico más grande de la humanidad. Desde ese momento el mundo cambió y Estados Unidos cambió con el mundo para nunca olvidar, y marcar en su política internacional la idea sustancial de ayuda y cooperación internacional.

Memoria activa y colectiva:

Los Estados Unidos han tenido una forma particular de asumir su historia. Y la historiografía norteamericana así lo refleja. Me refiero a la capacidad o defecto que tiene la sociedad norteamericana de contar su historia y asumirla –especialmente asumirla- a partir de hechos específicos y concretos, que casi suenan a cliché. A diferencia de otras naciones como la colombiana que cuenta su historia por procesos históricos, la sociedad estadounidense centra su narración en al menos once hechos históricos. Esa especificidad les ha permitido construir una memoria histórica más digestible para el ciudadano, que constantemente se está rumiando en círculos políticos. Sin procesos históricos complejos la memoria colectiva actúa de forma eficaz a todo momento, pues existen referentes precisos con causas y efectos concretos, explicados como coyunturas que marcaron cambios de rumbo social, político y económico. Algunos de ellos fáciles de exponer en este ensayo. Con solo nombrarlos el lector no norteamericano identificará ésta propuesta de memoria colectiva: Guerra de independencia; guerra de secesión; Gran guerra; Crack de Wall Street; Segunda guerra mundial; J.F. Kennedy; Martin Luther King; Nixon Watergate; Vietnam; Crisis del petróleo- guerra golfo- problema oriente medio; Septiembre 11; Katrina. Automáticamente, tanto el lector no norteamericano como el ciudadano estadounidense, colige al ver estos hechos procesos de cambio histórico, y reconoce la trascendencia de dichos hechos.

La referencia y el mensaje moral de cada hecho particular es entendida simplemente. La guerra de independencia refiere su historia patria y la aventura iniciática del nuevo mundo libre; la guerra de secesión recuerda el valor y la obligación de mantenerse en unidad continental; el Crack de Wall Street fijó la función de vigilancia –y en un periodo intervención- del estado sobre la economía; Martin Luther King selló el debate sobre una sociedad más igualitaria; Vietnam sirve aun de catalizador y referente para las intervenciones militares; Septiembre once define su actual situación interna y su política exterior. Sin complicar el argumento solo cabe señalar que todos estos hechos han tenido repercusión internacional. O dicho de otra forma, la situación interna norteamericana se ha visto afectada, para bien o para mal, con las circunstancias mundiales y viceversa. No por nada se habla del siglo XX como el siglo americano.

Los dos elementos señalados, la estrategia de memoria colectiva y las repercusiones internacionales, se aplican al hecho histórico más traumático para la humanidad, y que en particular en Estados Unidos significó cambios importantes: la Segunda Guerra Mundial. Desde luego la Segunda Guerra Mundial no es un hecho singular, responde a un entramado de circunstancias que la definen como resultado de un proceso histórico, al igual que todos los anteriores.

La cuestión que nos ocupa es el cambio fundamental que la SGM imprimió a los Estados Unidos. Para despejar esa duda podría hacerse una lectura de interpretación histórica sobre sus causas. Sin embargo ese punto de vista no permite visibilizar el proceso de transición que le subyace al problema. Quizá sea más conveniente revisar sus efectos. Esa perspectiva permite esclarecer cambios efectivos en la sociedad norteamericana y sus gobiernos, pero particularmente en su política exterior.

En realidad la Segunda Guerra Mundial es un hecho particular que es referenciado por toda la humanidad. Sin embargo una explicación histórica desde sus efectos políticos y económicos la vería como una circunstancia catalizadora y precipitadora de procesos históricos en marcha desde breve tiempo atrás. Específicamente tres procesos de cambio: cambio científico, cambio económico, cambio político. Sobre esos tres cambios justamente se construyó y se fortaleció el imperio americano. En ese fortalecimiento es posible identificar un cambio de conciencia en la política exterior. Particularmente en la asistencia y ayuda humanitaria que los Estados Unidos prestaron a partir de la Segunda Guerra Mundial al mundo. La ayuda a la reconstrucción de Europa en un principio y la construcción de la idea de asistencia multilateral posteriormente, la Alianza para el Progreso, entre otros, condensa los procesos de cambio tripartito señalados arriba. La idea de USAID es una construcción histórica que contiene transformaciones de orden político, económico y científico que se desprenden de la Segunda Guerra Mundial. Ya veremos porqué.

Los procesos de cambio económico, político internacional y científicos están mediados por la Segunda Guerra Mundial. En lo económico y lo político la Segunda G.M. lega a EE.UU. y a Rusia su hegemonía política y económica, pues Europa y Japón quedan diezmados; y lo científico sufre transformaciones vitales a partir de su arrepentimiento a la contribución del desarrollo de la bomba atómica. Los tres juntos cambiarán definitivamente la posición de Estados Unidos en el mundo.

Lo político:

Estados Unidos entró al periodo de segunda posguerra a dominar, de forma compartida con la Unión Soviética, la política internacional. El orden internacional quedó diseñado así por que la SGM reduce ostensiblemente el poder político y la capacidad económica de Europa, dejando solo dos actores industrializados en escena. Sin embargo la Guerra solamente precipitó un proceso de reacomodamiento del “periodo de dominación”.

Decimos que la SGM precipitó un orden bipolar en el cual EE.UU. tuvo un papel co-protagónico. Pero solo lo precipitó, pues el asunto venía de atrás. El declive de Inglaterra como potencia hegemónica es entendido dentro de un proceso de ascenso y caída de grandes naciones. Hobsbawm defiende la tesis de la crisis de Inglaterra desde 1873, y agrega a este panorama el ascenso de naciones como EE.UU, Alemania y Rusia que avanzan fuertemente en su desarrollo[1] dada la evolución de la revolución industrial. No se trata de que Inglaterra descienda sino que los demás ascienden frenéticamente, haciéndose plural y multipolar la geopolítica del momento. Esa multipolaridad vivida por el ascenso de las economías industrializadas tardíamente la transformará la SGM en bipolaridad, en Guerra Fría.

Harry Truman Según Modelski en los ciclos largos de la política global se inscriben cinco grandes periodos, comenzando en el siglo XV con Portugal, XVI los Países Bajos, XVII y XVIII-XIX Gran Bretaña y XX EE.UU. El conjunto Alemania, Japón, Italia, Estados Unidos y Unión Soviética se encontraron detrás del desarrollo industrial ingles hasta el periodo que precede la SGM. El estancamiento industrial de Inglaterra habría dejado un espacio de dominación internacional que alguien debía llenar. Detrás de ese espacio estaban las naciones mencionadas. Posterior al desastre bélico las ilusiones de Alemania, Japón e Italia se desvanecen, pues quedan arruinadas. Estados Unidos y la Unión Soviética emergen en solitario.

Desde ésta perspectiva la SGM legó la lógica internacional de Guerra Fría, y ésta a su vez obligó a Estados Unidos a comprender el mundo como un lugar donde existen tres tipos de naciones: las comunistas, las capitalistas y las que están por conquistar. A partir de ese razonamiento se diseño la política de Contención. Hasta 1946 la política exterior idealista de los EE.UU. definió unas relaciones de persuasión que el nuevo esquema señaló como inoficiosa. George Kennan en febrero de 1946 envió su famoso “telegrama largo”. Allí el diplomático norteamericano expresaba su opinión. “Para él, se trataba simplemente de que la URSS estaba jugando a otra cosa, por consiguiente las recetas universales eran inútiles”[2]. Posteriormente escribiría el artículo de “Mr. X”, para dar así comienzo a la política de la contención en el periodo de Guerra Fría.

Con toda la tensión militar que supuso la Guerra Fría, no dejaron de ser importantes las naciones que debían ser incluidas dentro del modelo. La política de Contención norteamericana no solamente se basó en estrategias militares y planes Cóndor. También existió un plan de ayuda y asistencia técnica para conquistar el apoyo y la adherencia a la potencia. Lo mismo hizo la Unión Soviética. El reto que significó la Guerra Fría se tradujo en el diseño de múltiples estrategias de ayuda al desarrollo a los países del entonces llamado Tercer Mundo.

De ese modo la SGM condujo a Estados Unidos a la disputa por apoyos internacionales por cuenta del orden bipolar establecido. Sin embargo hubo un precedente más poderoso que la Guerra Fría para que Estados Unidos prestara asistencia técnica y cooperara internacionalmente al desarrollo. Solo puede haber algo más poderoso que la política en Estados Unidos, y eso es la economía. El problema de la estabilidad internacional pasaba por la estabilidad económica, y además la estabilidad económica de su gran socio en el capitalismo: Europa.

Lo económico:

W. Rostow. La nación norteamericana estuvo hasta la SGM concentrada en resolver sus problemas internos. Especialmente el económico que desde el año 1929 se encontraba sensible, pues se les había quebrado la economía. Una de las lecturas predominantes de dicha crisis se centró en el argumento que afirma que la producción estadounidense se elevó tanto que no existían mercados suficientes para colocar la sobreoferta. Con el antecedente del Crack del 29 y con la destrucción por la Guerra de Europa, Estados Unidos se quedaba sin mercados y por consiguiente quedaba expuesto a una nueva crisis parecida a la del 29. El socio norteamericano había caído y fue menester ayudar a su recuperación. Aunque existan antecedentes de cooperación internacional, sobre todo a partir de la colaboración
de ONG´s, ese es el origen y el primer registro de ayuda estadounidense sistemática a economías externas: Plan Marshall y junto a la ONU la UNRRA (Administración de Auxilio y Rehabilitación de las Naciones Unidas).

La SGM planteó a Estados Unidos el reto de la reconstrucción europea. La respuesta singular fue el Plan Marshall. Sin embargo esa misma iniciativa se evidencia conjuntamente en Naciones Unidas, en el Convenio Sobre la administración de las Naciones Unidas para el Socorro y la Rehabilitación, suscrito el 9 de diciembre de 1943:

“Decididos a que, inmediatamente después de la liberación de un territorio por las fuerzas armadas de las Naciones Unidas, o como consecuencia de la retirada del enemigo, los habitantes del mismo reciba ayuda y socorro en sus sufrimientos, víveres, ropa y albergue, ayuda en la prevención de epidemias y en la recuperación de la salud del pueblo, y ha que se hagan los arreglos y preparativos necesarios para que prisioneros y exiliados regresen a sus hogares y para ayudar a que se reanude la producción agrícola e industrial que se necesita con urgencia y se restauren los servicios esenciales”[3].

Paralelamente la ayuda no se planteó exclusiva para Europa. El presidente de los Estados Unidos Harry Truman el 20 de enero de 1949, propuso en Naciones Unidas “un programa nuevo y audaz para proporcionar los beneficios de nuestros adelantos científicos e industriales a las regiones insuficientemente desarrolladas, para su progreso y mejoramiento”, y añadió: “creo que debemos proporcionar a los pueblos pacíficos los beneficios de nuestros conocimientos técnicos para ayudarles a realizar sus aspiraciones de vida mejor. En colaboración con otras naciones, debemos estimular las inversiones de capital en zonas que necesitan desarrollo” [4]. Arnold Toynbee, el primer historiador del fenómeno de asistencia técnica y cooperación internacional señalaba que “el mayor triunfo del siglo XX no consiste en los admirables adelantos científicos, sino en haber aceptado, por primera vez en la historia, la necesidad de compartir los conocimientos humanos para el bien común”[5]. Ese mayor triunfo que reseña Toynbee es la propuesta de Harry Truman de hacer de Estados Unidos una nación solidaria.

En medio del hecho de la reconstrucción por la Guerra y todo el movimiento en favor de la ayuda internacional se encuentra el desarrollo de la economía del desarrollo. Arturo Escobar hizo una descripción de la consolidación del pensamiento desarrollista indicando que fue después de la segunda posguerra cuando “La Depresión y la Segunda Guerra mundial habían puesto de relieve las cuestiones del pleno empleo y el crecimiento”[6]. Para avanzar ante esos problemas las recomendaciones del desarrollo en los cincuenta fueron: 1. Acumulación de capital, 2. Industrialización deliberada, 3. Planeación del desarrollo, 4.Ayuda externa”[7]. Estas ideas fueron desarrolladas fundamentalmente a partir de la reestructuración económica europea y la Depresión de los años treinta. Aunque existan algunos antecedentes del pensamiento económico desarrollista europeos (Schumpeter desde 1934), esa concepción de la economía tiene lugar en universidades norteamericanas. Y su aplicación posterior en los años cincuenta y sesenta en los gobierno estadounidenses., por ejemplo Rostov como asesor de Kennedy. Des de allí se desprenden instituciones de ayuda internacional como La Alianza Para el Progreso y USAID.

Ahora bien, la SGM propició un clima favorable para que las ciencias económicas y particularmente los economistas norteamericanos repensaran sus estrategias para la creación de capital. Sin embargo no fueron solo los cientistas económicos los que reflexionaron con la guerra. Albert Einstein maldijo su participación en la construcción de la bomba atómica. Y no solamente él se vio afectado por la crisis de la SGM. Los exiliados científicos europeos hacia Estados Unidos adelantaron en las universidades estadounidenses reflexiones sobre el particular.

Lo científico:

Tanto Arnold Toynbee como Harry Truman fueron protagonistas de la posguerra. Juntos promovieron la necesidad de que Estados Unidos se convirtiera en una Superpotencia Solidaria. Como resultado en 1957 Estados Unidos era de lejos el principal contribuyente internacional con 15.500.000 de dólares, frente al Reino Unido que aportaba 2.240.000 de dólares, Francia con 1.450.357 de dólares y la Unión Soviética con 1.000.000 de dólares[8]. Con todo y esa suma, la ayuda exterior norteamericana no se limitó al dinero. Estados Unidos a través de Truman, en su discurso del 20 de enero de 1949, exhortó a las Naciones Unidas a transferir sus conocimientos y tecnología. Para ello la recién creada Naciones Unidas invitó a los científicos a participar en el esbozo de un plan ampliado de asistencia técnica para el desarrollo. Muchos científicos fueron reunidos en Lake Success Nueva York. Desde ese momento la ciencia participa formalmente en los procesos de cambio inducidos por la solidaridad de Estados Unidos.

Con todo, la política de trato justo de Truman no fue lo único que influyó para hacer de Estados Unidos una nación solidaria. La ciencia venía reflexionando y acusándose como la gestora de los problemas y las destrucciones de la Guerra. Edmund Husserl sostuvo en 1936 que: “Meras ciencias de hechos hacen meros hombres de hechos”, y más específicamente “La mera ciencia de los cuerpos evidentemente no tiene nada que decirnos, puesto que ha hecho abstracción de todo los subjetivo”[9]. Se refirió a la abstracción que la ciencia positivista hizo del ser humano, desde su planteamiento de objetividad. En ese planteamiento el hombre ve a distancia los hechos naturales y científicos, apartando su humanidad, despojándose de todo sentido humanista. Ello, según la crisis señalada por él –visión compartida por muchos- permitió el desangre de las guerras mundiales.
Albert Einstein

A pesar de ello, los desarrollos de la física cuántica o teoría de los fenómenos atómicos adelantados entre 1900 y 1930 por un grupo internacional de científicos como Max Planck, y Albert Einstein entre otros, derivó en la formulación del arma más letal que la humanidad halla conocido: la bomba atómica. Estados Unidos la lanzó desde el Enola Gay en agosto de 1945. Estados Unidos y los científicos comprobaron sus efectos. Desde ese momento la ciencia y Estados Unidos no volverán a ser los mismos.

Quizá un sentimiento de culpa los embargó desde entonces y decidieron que la ciencia no la desarrollan los científicos para destruir la humanidad, ni Estados Unidos la usa para desaparecer poblaciones enteras como Hiroshima o Nagasaky. La ciencia desde ese momento intenta servir a la humanidad. El hombre y los principios morales regirán los objetivos de la ciencia moderna. Desde allí se compromete la ciencia norteamericana a ayudar en el desarrollo pacífico de los pueblos, ayudando en la construcción de la Superpotencia Solidaria.

La superpotencia solidaria:

La solidaridad de Estados Unidos expresada en su ayuda internacional a través de USAID y otros planes bilaterales, surge a partir de las experiencias vividas en la SGM. Como vimos en lo político la Guerra Fría presionó el diseño de la política de contención, y con ella un componente social de cooperación. Al mismo tiempo los esfuerzos por la
recuperación económica de Europa y la economía del desarrollo marcaron el periodo de segunda posguerra en Estados Unidos, creando la necesidad de ayudar a los vecinos que se constituyen en mercados para sus productos. Y finalmente el guayabo y la crisis de la ciencia generada por la bomba atómica empujaron a la nación más poderosa del mundo a prestar asistencia técnica y cooperación económica a partir de los adelantos científicos.

En la reconstrucción del sistema internacional de segunda posguerra las Naciones Unidas se erigen como la institucionalidad internacional por excelencia, de la cual Estados Unidos fue su arquitecto. Así mismo las instituciones surgidas de Bretton Woods como el FMI y el BIRF-Banco Mundial, creadas por iniciativa de Estados Unidos, resultan en la actualidad las principales fuentes internacionales de desarrollo económico, al menos del sector público multilateral. Estos organismos (y otros como UNESCO y FAO), más allá de los cuestionamientos políticos e ideológicos que se les imputa, son vistos por la Nación Solidaria como un recurso de solidaridad y ayuda para con el resto del mundo. Son una proyección de su idea de solidaridad internacional. Y fueron concebidas dentro de la lógica que ya explicamos. De esa manera es como Estados Unidos cimentó las bases del actual sistema internacional a partir de la Segunda Guerra Mundial, pero particularmente construyó una idea de Superpotencia Solidaria.

Todos estos procesos podrían explicar el porqué y el desde cuando Estados Unidos se proclamó el guardián del mundo. Esa gran policía internacional y sus agentes colaboradores (FMI, Banco Mundial) que acuden sin llamado a resolver problemas externos es el resultado de su visión e interpretación histórica de la Segunda Guerra Mundial. Es un hecho que se encuentra en su memoria y actúa constantemente de la manera expuesta arriba. Y no es para menos: fue el peor desastre que la humanidad haya conocido, y sobra preguntar: ¿La segunda Guerra Mundial transformó de manera fundamental a los Estados Unidos?, cuando en realidad cambió al mundo entero.

Fuentes y bibliografía referenciada:

Husserl, Edmund, Crisis de las ciencias europeas y la fenomenologia trascendental, México, Folios Eds., 1984.

2. ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas, , México, Talleres Gráficos de la Nación, 1958.

Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, Editorial Norma. Bogotá. 1996.

4. Mesa Redonda para el estudio de los problemas de la post-guerra, (1945: Panamá). Universidad Interamericana. Panamá 1945.

5. Harry S. Truman, Discurso de Investidura. 20 de enero de 1949.Documents on american foreing relations. Connecticut. Princeton University Press. 1967.

6. Hobsbawm, Eric, La era del imperio 1875-1914, , Barcelona, Labor Universitaria, 1984.

Taylor, Peter Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994

Fotografías en orden de aparición:

www.bibl.u-szeged.hu/…/ ww2/who/pics/truman.jpg

www.cooperativeindividualism.org/rostow-walt.jpg

www.asst.ch/PIONNIERS/ 01.Einstein.FULL.01.JPEG

www.saggitharius.com.br/ 001-ler-cont.php?id=39

www.usaid.org.

[1] Hobsbawm, Eric, La era del imperio 1875-1914, , Barcelona, Labor Universitaria, 1984, p. 35.
[2] Taylor, Peter Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994 Pag 86.
[3]Mesa Redonda para el estudio de los problemas de la post-guerra, (1945: Panamá). Universidad Interamericana. Panamá 1945.
[4] Harry S. Truman, Discurso de Investidura. 20 de enero de 1949.Documents on american foreing relations. Connecticut. Princeton University Press. 1967.
[5] ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas, , México, Talleres Gráficos de la Nación, 1958, pp. 34-35.
[6] Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, Editorial Norma. Bogotá. 1996. p.147.
[7] Escobar, Arturo, La invención del Tercer Mundo, p.149
[8] ONU, Asistencia técnica que? Cómo? Por qué?: contestación a varias preguntas.
[9] Husserl, Edmund, Crisis de las ciencias europeas y la fenomenologia trascendental, México, Folios Eds., 1984, p. 12.

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