Macroeconomics

Gabo y Relaciones Internacionales EE.UU y América del Sur

Relaciones EE.UU. – América del Sur y Centro
a través de la pluma de Gabriel García Márquez. Años 60-70.

Por Giancarlo Salazar C.

El siglo XX abre las relaciones internacionales entre América Latina y EE.UU. con la guerra hispano-norte americana. En esa coyuntura internacional se manifiestan claramente las intenciones imperiales de EE.UU. y el temor de sus vecinos del sur. Esta es la fecha de la cristalización de una larga historia de relaciones internacionales de corte asimétrico. Se trata claro de una cristalización de un proceso que venia desarrollándose durante todo el siglo XIX. De ello conocían lo lideres de la insurgencia Cubana, Gómez, Maceo y claro José Martí. Tenían claro su temor por una eventual ingerencia de los EE.UU. en su lucha por la liberación, y además estaban convencidos de que Cuba representaba para el expansionismo Norteamericano la entrada formal de este País al resto de América[1]. Cuba fungió como el puente para la expansión y la política de la doctrina Monroe en el Caribe y América del Sur.

El temor de los líderes de la independencia cubana no era infundado. En su momento la solidaridad de la sociedad norteamericana se identifico con la causa de un pueblo que luchaba solo por su independencia[2]. Incluso “el apoyo a la causa era expresado por hombres y mujeres de todas las clases sociales y en todas partes del país”[3]. Más aun la dirigencia estadounidense creía en la inexorabilidad de una Cuba Yankee. Pero no se trató exclusivamente de un asunto coyuntural. Desde el siglo XIX EE.UU. se mostró al mundo y a A. L. como un país fuertemente intervensionista. Es muy dudoso ese periodo de la Historia de EE.UU. que se reclama como ensimismado y aislacionista. Lo cierto es que “entre 1798 y 1895” EE.UU. realizó 103 intervenciones en los asuntos de otros países[4]. En A.L. las intervenciones fueron numerosas: Argentina 1852-53[5]; 1853, Nicaragua[6]; 1854, Nicaragua[7]; Uruguay 1855[8]; Nicaragua 1894[9]. Lo cierto es que tras toda esta cantidad de intervenciones se esconde el destino manifiesto y la doctrina Monroe. Algunos, como A. Mahan, aseguraron durante el siglo XIX que “Los países con mayores ejércitos heredarían la tierra”[10], y en general enfatizaba en la expansión marítima “y el fortalecimiento de una flota naval como requisitos para obtener el dominio, el liderazgo y la hegemonía en la región”[11]. Y así quedo marcada la política exterior norteamericana en su más profunda esencia.

Fue la época del odioso “América para los americanos” de Roosvelt. La entrada en el siglo XX marcó las relaciones con la potencia en términos de “profundo desprecio por la ley y el derecho internacional”[12]. Inmediatamente después a la política del gran garrote, llegó Taft, con la diplomacia del dólar, un poco tratando de armonizar con dinero las relaciones antes mal tratadas. Esta política acarreo grandes deudas para la región. Después las relaciones se adelantaron bajo el esquema de la “diplomacia moral” del presidente Woodrow Wilson. Con todo y esos cambios las intervenciones no cesaron. El siglo XX latinoamericano seguiría sufriendo el ejercicio de la hegemonía norteamericana. “Nicaragua fue invadida entre 1912 y 1925 y nuevamente en 1926”[13], invasión prolongada hasta 1933. Haití, República Dominicana, Panamá, México, Honduras presenciaron la prepotencia de EE.UU, en ese periodo.

El asunto, en general, era defender el hemisferio americano de intervenciones europeas, pero reservarse para sí el derecho a intervenir. Lo que se demuestra en esa lógica es que la geopolítica comienza a cambiar desde principios de siglo. Inglaterra se encuentra en decadencia, y EE.UU. entra a reemplazarla en el sistema internacional y reclamaba para sí el continente. Sin embargo no entra solo. Desde 1917 Europa oriental ha entrado en una etapa de desarrollismo industrial que le dará capacidad y liderazgo para competir por la hegemonía mundial con EE.UU. Desde allí se planteará la política de la contención norteamericana, involucrando directamente a A. L. y afectándola de forma sensible, con más y peores intervenciones.

Hasta 1946 la política exterior idealista de los EE.UU. definió unas relaciones de persuasión que el nuevo esquema señalaría como inoficiosa. George Kennan en febrero de 1946 envió se famoso “telegrama largo”. Allí el diplomático norteamericano expresaba su opinión. “Para él, se trataba simplemente de que la URSS estaba jugando a otra cosa, por consiguiente las recetas universales eran inútiles”[14]. Posteriormente escribiría el artículo de “Mr. X”, para dar así comienzo a la política de la contención en el periodo de guerra fría.

Por otra parte se presenta la contraparte de las relaciones que aquí analizo. A.L. no es un cuerpo pasivo inerte en la integración regional. Si bien el movimiento integracionista ha sido promovido por EE.UU. y conducido bajo los intereses de la potencia, es importante reconocer que el panamericanismo resultó ser un ejercicio interesante para los países latinoamericanos. Lo que ha sucedido es que ha existido asimetría, no en términos exclusivos de las relaciones, sino también en términos de poder económico que es la fuerza que define la importancia de los estados en el sistema del siglo XX. Ahí existe un desajuste sustancial que no permite competir o al menos alternar al hegemón. Como tal A.L. ha optado por otras vías de integración en el siglo XX. Los fundamentos tratan de ser culturales por encima de los económicos. Sin embargo esto no ha dado los resultados esperados. Estos fundamentos son: mutuo conocimiento, historia, identidad, cooperación, panamericanismo y seguridad y defensa[15]. Nada de esto sirvió en el siglo XX como agente cristalizador de cierta unidad latinoamericana que diera oportunidad a una política exterior coherente frente a las ambiciones imperiales de EE.UU.
Desde esta perspectiva y en medio de la coyuntura de guerra fría, el premio Nóbel colombiano escribe durante cuatro años textos de análisis internacional regional. En estas notas de prensa, Gabo esboza y define los problemas de la política de la contención en relación con Latinoamérica. Este trabajo presentará un análisis del periodo más crítico de guerra fría desde la lectura del Nóbel colombiano.

El análisis del premio Nóbel colombiano describe una situación de desgracia compartida por toda América, pero sobre todo por el centro-caribe. Sus escritos reflejan su visión macondiana de una historia novelesca e irónica martirizada por los Estados Unidos. Este país es retratado ene l discurso literario de Garcia Marquez como el agente más dinamizador de los conflictos, es decir atizador de viejos conflictos internos de las republicas centroamericanas. Es el caso específico del Salvador, Nicaragua y Cuba principalmente. Estos tres países encarnan en las letras de García Márquez la problemática política de contención, el cierre de la democracia, la prepotencia de EE.UU., y su ineptitud en las intervenciones que realizó en la década de los setenta y principios de los ochenta.

En principio la lectura que hace el Nóbel acerca de estos países centroamericanos es que se trata como en el caso del Salvador de una población dominada por una minoría hegemónica cerrada, la cual esta dividida entre dos bandos, aunque se crea que son tres, una aristocracia feudal que corresponde al 10% de la población, y el resto del pueblo mestizo e indígena que hacen el 90% de la población salvadoreña[16]. Esta relación remite la noción patrimonialista del estado, donde una minoría blanca considera como suya las instituciones y el poder político en general. Y en donde además el poder es aplastante y violador de los derechos humanos. García Márquez recuerda que el conflicto Salvadoreño hunde sus raíces en una vieja masacre de una insurrección campesina en 1932, justo por la época de la masacre de las bananeras en Colombia, en la cual es sabido que el Nóbel ha inflado las cifras de las lamentables bajas. Para el caso del Salvador señala que el general, dictador de ese país entre 1931 y 1944, Maximiliano Hernández Martínez enfrentó a tiros la manifestación con un saldo lamentable de 31.000 bajas civiles[17].

Las alusiones al realismo mágico de esa realidad novelesca latinoamericana que el Nóbel percibe, se demuestra en el caso del Salvador y el dictador ya mencionado. Relata que el dictador: “Había inventado un péndulo mágico que suspendía sobre los alimentos para averiguar, según su inclinación, si estaban envenenados”[18], al mejor estilo de los dramas romanos de la antigüedad. Sin embargo el pintoresco retrato del señor, hecho por García Márquez, va más allá cuando “en una ocasión trató de conjurar una epidemia de escarlatina cubriendo con papel rojo el alumbrado público del país”[19] .

Esta aristocracia feudal, como la califica el Nóbel, cuenta con el apoyo de los Estados Unidos que ha armado muy bien el país. “cuentan con bandas de asesinos a sueldo que hacen el trabajo socio que ellos no se atreven a hacer para que no se les vea la cara verdadera”, refiriéndose a las fuerzas armadas de ese país, que estaban al servicio del expresidente Napoleón Duarte, de origen demócrata cristiano. Esta controversia es comparada con la situación de Venezuela y el presidente Luis Herrera Campins, en donde el cierre de la democracia se hace para contrarrestar la influencia cubana[20]. Esto esta dado en el marco de la política de la contención, donde el enemigo es interno y las fuerzas armadas juegan un papel activo en la formulación de políticas llamadas de seguridad nacional. Así mismo se entiende en este caso el temor por un efecto dominó desde Cuba como primera ficha en caer en manos Soviéticas.

Esta metáfora del efecto domino es la paradoja más relevante que trajo consigo la polarización del mundo, con los bloques comunista y capitalista. Se trata de la incertidumbre que invadió las naciones caribeñas después de sus luchas de liberación. Al igual que Cuba, Nicaragua no se alineó con el bloque comunista desde un principio. Fue empujado a colaborar con los soviéticos dada la intransigencia de los Estados Unidos[21], según Gabo. El incidente que relata el Nóbel es comparado por el con la intervención en el caso Chileno de Salvador Allende en donde las maniobras secretas del gobierno norteamericano propiciaron el derrocamiento del presidente de izquierda. En el caso de Nicaragua no fue tal. Los nicaragüenses no se había declarado comunistas, simplemente, según Gabo, intentaron conseguir unas armas que en principio Estados Unidos les negó, y por tanto se vieron obligados a recurrir a la generosidad y disposición soviética[22]. Incluso el gobierno Nicaragüense monto farsas propias de la persecución de comunistas de la política de seguridad nacional que se adelantaba en otros países latinoamericanos, para que Estados Unidos los identificara como aliados en su lucha global. Sin embargo Estados Unidos no les creyó el cuento. Con todo, los nicaragüenses declararon abiertamente que no deseaban hacer una nueva Cuba, sino que querían construir una nueva Nicaragua[23].

En el caso nicaragüense se nota la confusión del periodo y la alta dependencia del poder central económico. Por una parte América Latina algunos gobiernos hicieron montajes para justificar la persecución a los comunistas, pero por otra hubo, como en el caso nicaragüense, montajes para hacer creer que se estaba cumpliendo con la política de la contención para frenar el avance soviético. Como ya dije Estados Unidos no les creyó. Peor aun, los sancionó fuertemente, les bloqueó un crédito por setenta millones de dólares[24]. Empujando al país centroamericano a una búsqueda desaforada por recursos en otro lados de la esfera. Quizá esto pueda entenderse también como la escalera de emergencia de un sistema mal diseñado. ES importante considerar que tras la perversa guerra fría y sus efectos en el desarrollo político latinoamericano, lo que se erigió fue una segunda opción en medio de unas relaciones imperialistas, en donde Estados Unidos consideró a América Latina como su patio trasero.

Estos hechos históricos, incidentes desafortunados, están definidos como ya se estableció por las políticas de generó la guerra fría. Sin embargo es menester advertir que hay mucho de improvisación y paranoia de Estados Unidos frente a la situación política latinoamericana en la década de los años setenta. Organismos como la CIA, el pentágono y otras instituciones de seguridad ayudaron a la sobredimensionar la problemática. Es el caso temprano de los misiles soviéticos en Cuba que generó una de las crisis más peligrosas en el periodo de guerra fría en el año 62. En un caso ordinario de aplicación de la inteligencia militar norteamericana en donde se quiso demostrar que Nicaragua era el corredor de armas hacia Salvador el Gobierno De Ronald Reagan apeló a esa llamada inteligencia militar.

Tratando de probar esa suposición “el gobierno del presidente Reagan hizo desde aviones y satélites espías un mapa fotográfico completo de la superficie de Nicaragua”[25]. El experto para adelantar este caso fue el mismo que determinó la supuesta existencia de los misiles en el 62, John Hughes, para de esta forma, escribe Gabo “una vez más la historia se repitió en comedia”[26]. Hughes, escribe irónicamente Gabo, “logró demostrar, con toda honestidad, que en Nicaragua se están construyendo varios aeropuertos estratégicos con técnicas que parecen de ingeniería soviética, que hay algunos tanques y cañones antiaéreos de fabricación soviética”[27] y que además se estaban construyendo en el aeropuerto internacional de Managua unos hangares. De donde infirió el perspicaz funcionario que esos hangares serían utilizados para albergar una futura entrega de aviones Mig 21 soviéticos a los sandinistas.

De esta forma es como se puede hacer una caracterización más específica de las relaciones del hemisferio occidental en el periodo de la guerra fría. No solamente se trata de políticas frías y calculadas por expertos analistas. El asunto trascendió la esfera de lo racional para ubicar la fuente de las acciones de la guerra fría en un marco patético de paranoia y suposiciones casi esquizofrénicas que devastaron la región del caribe americano. Sin embargo los trucos no fueron solamente de parte de Estados Unidos. El caso de Nicaragua expuesto Gabriel García Márquez así lo demuestra.

Bibliografía:

Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Universidad Externado de Colombia. Bogota. 2003

Foner S. Phillip. La Guerra hispano-cubana-americana y el nacimiento del imperialismo norteamericano. 1895-1902. Akal editor. Madrid. 1975.

Taylor, Meter, Geografía Política: economía mundo, estado-nación y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994

Zinn, Howard. La otra historia de los EE.UU. Hondabirria, Argitaletxe HIRU, SL, 1999

García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Ed. Norma. Bogotá. 1995

Castedo Leopoldo. Fundamentos culturales de la integración latinoamericana. Encuentros.

[1] Foner S. Phillip. La Guerra hispano-cubana-americana y el nacimiento del imperialismo norteamericano. 1895-1902. Akal editor. Madrid. 1975. Pag. 223.
[2] Foner S. Phillip. La Guerra hispano -americana. Pag 222.
[3] Foner S. Phillip. La Guerra hispano -americana. Pag. 223.
[4] Zinn, Howard. La otra historia de los EE.UU. Hondabirria, Argitaletxe HIRU, SL, 1999. Pag 264.
[5] Desembarcan Marines en BB.AA. y se les mantiene allí, para proteger intereses durante una revolución.
[6] Para proteger vidas de ciudadanos norteamericanos, durante unos disturbios políticos.
[7] Destruyeron Greytown por vengar una ofensa al ministro norteamericana allí.
[8] Fuerzas navales protegen intereses en Montevideo durante un intento de revolución.
[9] Para proteger más intereses norteamericanos por una revolución.
[10] Zinn, Howard. LA otra historia de los Estados Unidos. Pag 265.
[11] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Universidad Externado de Colombia. Bogota. 2003 Pag 130.
[12] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Pag 130.
[13] Ardila Martha. América Latina: Herencias y desafíos. Pag 131.
[14] Taylor, Peter Geografía Política: econopmía mundo, estado-nacion y localidad. Ed. Trama. Madrid. 1994 Pag 86.
[15] Castedo Leopoldo. Fundamentos culturales de la integración latinoamericana. Pag 5.
[16] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Ed. Norma. Bogotá. 1995. pag 63.
[17] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador. Pag 64.
[18] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 64.
[19] García Marquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 64.
[20] García Marquez, Gabriel. Notas de prensa. Hay que salvar al Salvador Pag 65.
[21] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas. Pag 232.
[22] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 233.234.
[23] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 234.
[24] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. Nicaragua entre dos sopas Pag 234.
[25] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones pag 303.
[26] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones Pag 303.
[27] García Márquez, Gabriel. Notas de prensa. EE.UU.: una política de suposiciones. Pag 303.

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